Crónica: De El Guayo a Occidente, Comalcalco florece y el pueblo con memoria agradece al Gobernador de Territorio
“Él empezó de abajo hacia arriba, por eso él ve por los pobres, los más necesitados, porque así debe ser un gobernador”, recuerdan lugareños.
Aunque ya solo queda un árbol de la especie que dio nombre al poblado, el Guayo florece espectacularmente. Y no es sólo por los macuilíes que alfombran de rosa pálido los campos al borde del camino, sino porque desde hace un tiempo los gobiernos emanados de la Cuarta Transformación han hecho prosperar a Comalcalco.
Según la memoria de don Jacobino de la Cruz Leyva —quien va corriendo los 65 años de edad—, el desaparecido árbol de guayo también germinaba en esta época, pero “le dieron para abajo”. La razón probablemente fuera que, aunque tiraba flores con una semilla con puntos negros y rojos, no producía frutos. Tampoco se le podía usar como el cocohite, para levantar cercas.
“Llegábamos a las pescas, pero ese árbol era muy picoso, los mayores nos decían: No te metas ahí porque ese árbol está… ¡que olvídate! Y por eso mejor nos alejábamos, ya que, si te cae en el cuerpo, pica bastante, por la pelusa. Aquí le pusieron “El Guayo” por ese mentado árbol”, rememora el nativo.
En la memoria de este tabasqueño, dedicado a vender raspados desde hace 45 años, se anudan perfectamente su pasión por las plantas, lo mismo que la historia. Es un sello hasta del propio mandatario, quien, al visitar esta comunidad, lo primero que ha hecho es traer a la memoria la germinación de las Jornadas de Atención en Territorio.

“Aquí con ustedes aprendí que era la atención directa con la gente como se gobernaba, cuando me dieron la oportunidad de ser presidente municipal e implementamos estas jornadas, porque en las oficinas no se entera uno de las necesidades de la gente”, recordó May Rodríguez.
Sin dejar de raspar el hielo para colocar dos porciones en un vaso trasparente por donde escurrirá el jarabe con sabor a fresca, durazno, vainilla y piña, don Jacobino asegura que quien fuera presidente municipal de Comalcalco dos veces y ahora gobernador de todos los tabasqueños, no ha cambiado mucho.
“Como le vuelvo a repetir, él empezó de abajo hacia arriba, no vino de arriba para abajo, por eso él ve por los pobres, por los más necesitados, porque así debe ser un gobernador, que vea por los pobres, y de los ricos, pero ya más lejecitos porque el rico tiene para sobrevivir, el pobre vive lo que el fruto da. Ningún gobernador lo había hecho, nadie, solamente este se puso los pantalones bien puestos, junto con Andrés Manuel López Obrador”, cuenta mientras lo escucha con atención su nieto, que va en cuarto año de primaria.
A unos pasos está Perla Kristel Morales junto con su primo, vendiendo cilantro fresco a diez pesos el manojo; su familia entró al programa Sembrando Vida federal hace seis años, cuando Javier May siendo subsecretario de la Secretaría de Bienestar, lo echó a andar.
“Venimos a vender cilantro aquí, en el día de la audiencia pública, en el Guayo primera. La idea se le ocurrió a mi papá porque dice que llega demasiada gente. También cultivamos lo que es el ñame, elote, cacao, y plátano dominico. Desde hace años estamos en Sembrando Vida. Y la verdad el programa vino a beneficiar a toda la comunidad”, relata la joven mujer, que no deja de mostrar sus ramos a lo que pasan hacia la enorme carpa.
No hay lugar y testigo que no recuerde algo hecho por el ilustre hijo del pueblo. Incluso, el mismo Gobernador ejercita la memoria, en Villa Aldama, al agitar su banderín y gritarle al electricista Javier Córdova que “conectara de una vez” una de las cuatro mil nuevas luminarias instaladas, recordó la travesía iniciada con el pueblo.
“Nosotros teníamos una causa que era cambiar la realidad, queríamos que hubiera una pensión para los adultos mayores, que hubiera becas para los estudiantes, que hubiera programas para los campesinos, que ningún joven se quedara sin estudiar. Hoy estamos en el Gobierno y estamos haciendo realidad ese sueño que nos propusimos hace tiempo. Y vamos a seguir trabajando”, se comprometió.
El mandatario entonces recordó cuando en el parque de Aldama “nos juntamos” para iniciar un programa de vivienda, con presupuesto municipal y único en la entidad, donde “entregué 500 viviendas ese día… desde que llegó la transformación Aldama ha ido saliendo”.
Después de encenderse las luminarias, aunque es pleno día, las y los ciudadanos rodearon al gobernador y lo abrazaron o saludaron. Doña Elidé Ulín Torres, también lo hizo. Su memoria sigue siendo prodigiosa, a pesar de su edad.
“Yo estaba segura de que May estaba destinado a la historia por su firmeza, su lealtad, su honestidad y por el trato que tenía con todos. En cualquier comunidad que vaya él, se reúne el mundo de gente —junta la yema de sus dedos mientras agita su mano—. Él fue el iniciador de todo esto. Y desde allá venimos. Nos sentimos muy contentas con él, sabemos que está trabajando, que no descansa”, agregó.
May Rodríguez partió hacia la ranchería Occidente, allá también, mientras entregaba la nueva subestación eléctrica para beneficio de estudiantes de una telesecundaria, el mandatario y los lugareños recordarían que el techo construido 10 años atrás, era obra suya.
