Tabasco está pagando el precio de pactar con el crimen
Por Rodulfo Reyes
6 mayo, 2026
De Primera Mano
La violencia volvió a sacudir esta semana a Tabasco. Una pareja fue ejecutada dentro de su casa en Huimanguillo. Un conductor del transporte público fue asesinado en Centro. Un delegado municipal sobrevivió a un ataque armado cuando circulaba en un pochimóvil rumbo a Ixtacomitán. Y dos empleados de una carnicería de Jalpa de Méndez perdieron la vida por negarse a pagar cuota al crimen organizado.
Los hechos confirman que la inseguridad se convirtió en parte de la vida cotidiana de los tabasqueños. Las balaceras ya alcanzan lo mismo a transportistas que a autoridades comunitarias, comerciantes o mujeres.
Hay, según fuentes enteradas, un reacomodo de grupos criminales. Bandas que pelean territorios, cobro de piso y control de actividades ilícitas. Pero el problema de fondo no empezó con esa disputa.
Tabasco llegó a este punto porque durante el gobierno de Adán Augusto López Hernández se permitió que, pese a su fama pública, Hernán Bermúdez Requena permaneciera al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, mientras, de acuerdo con las investigaciones oficiales, operaba al mismo tiempo como cabecilla de La Barredora.
De ese tamaño era la descomposición. El hombre encargado de combatir a la delincuencia terminó señalado como parte de ella. Y no de cualquier grupo: La Barredora fue ubicada por las autoridades como una organización ligada al CJNG, de Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho.
Por eso la crisis actual no puede analizarse solo como un problema policiaco. Lo que estalló en Tabasco fue el resultado de años de tolerancia política, protección institucional y penetración criminal en las corporaciones de seguridad.
Mientras desde el poder se insistía en que el estado estaba en calma, las organizaciones criminales crecían, se armaban y se apoderaban de territorios completos.
Hoy se viven las consecuencias. En ese contexto resultan llamativas las críticas de algunos políticos contra el gobierno de Javier May Rodríguez, como si la violencia hubiera nacido apenas hace unos meses.
Uno de ellos es Manuel Andrade Díaz. El exgobernador priísta cuestiona la situación actual, pero omite que fue durante su administración cuando nació en la Secretaría de Seguridad Pública el grupo conocido como La Hermandad, una estructura de mandos policiacos que con el tiempo derivó en redes criminales más complejas, hasta desembocar en La Barredora.
En el gobierno de Andrade también participó Hernán Bermúdez Requena como subsecretario de Gobierno. Y aunque la entonces SIEDO lo arraigó durante 60 días por su presunta implicación en el asesinato del capo veracruzano Ponciano Vázquez Lagunes, el entonces mandatario decidió respaldarlo y mantenerlo en el cargo.
La historia de la violencia en Tabasco no empezó con May. Solo que ahora ya nadie puede ocultarla.