Orfandad política: vivir fuera del erario
En las últimas semanas he escrito sobre los movimientos políticos de cara a los comicios intermedios de 2027 en Tabasco.
Si bien he hecho mención de lo que acontece en los partidos, Morena, PT, PVEM, Movimiento Ciudadano, PRD, PRI y PAN, he olvidado -en sintonía con esta misma temática- abordar el quehacer de los desamparados o huérfanos, personajes de la política local que han militado entre el morenismo, el priismo, el perredismo, y entre otros ismos estatales.
Estos trapecistas cuando no reciben los beneficios en el instituto político que los catapultó o recogió del ostracismo, simplemente abandonan el barco y emprenden una nueva ruta dejando en la huida una serie de denuncias y descalificaciones. Otros más, como Humberto de los Santos Bertruy, expriista, experredista, exmorenista, expevencista, entre otros partidos, es un claro ejemplo de cómo no saber vivir sin la política. Por esta razón, en 2026 ha hecho hasta lo imposible por mantenerse en la jugada, y como ya pasó por el carrusel de los institutos políticos, insiste en la creación de un partido en el cual él sea su único dueño. Pretende, a como dé lugar, retornar al poder que alguna vez poseyó cuando ganó -y por el efecto López Obrador- la alcaldía de Centro.
Desde que los consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco declararon improcedente la solicitud de registro para la creación de su partido político, Bertruy ha insistido en continuar con este proyecto y lo ha hecho a través de una impugnación ante el mismo órgano electoral. No procederá.
El pasado 8 de mayo escribí en Águila o Sol: “Es un hecho: cada vez que lo intenta, Bertruy se aleja de toda posibilidad para volver al poder, como sucede con Evaristo Hernández, y otros”.
En un acto de desesperación, ha denunciado “presiones” recibidas entre los consejeros, de parte de Morena y de las autoridades de gobierno.
Dada las condiciones y el hecho mismo de que no reúne los requisitos, será difícil que Bertruy haga de su asociación civil, Unión Democrática por Tabasco, un instituto con el nombre de Partido Alternativa Social. Y más allá de las razones expuestas, no perdamos de vista que hace algunos años dejó de poseer capital político y electores dispuestos a brindarle un enésimo voto de confianza.
En esta misma vía se encuentra Evaristo Hernández Cruz, exalcalde, exdiputado y exdirector del Colegio de Bachilleres de Tabasco en los primeros nueves meses de la administración estatal a cargo de Javier May Rodríguez. A diferencia de Bertruy, él está en la ruta de buscar nuevamente la alcaldía de Centro a través de una candidatura en el PVEM, instituto político que irá solo, sin coaliciones, en las elecciones intermedias de 2027. De hecho, desde que renunció al gobierno estatal y a la militancia de Morena, Hernández Cruz mantuvo un mismo discurso, el de pedirle a la dirigencia pevencista que participe solo en los comicios de 2027 con la promesa de que, por medio de él, ganarán en Centro.
Sin embargo, todos saben que en cualquier lugar no encontrará acomodo si le maniatan las manos como le sucedió en Morena. Con el tiempo, el PVEM se habrá de arrepentir de darle cobijo a un viejo lobo de mar que solo se mueve en torno a sus ambiciones.
Por último, mencionar a Jesús Alí, quien renunció a su puesto en la Secretaría de Gobierno y quien está buscando alojamiento en cualquier institución política. De entrada, copió a Manuel Andrade, jugándole a un papel de crítico y denostando la falta de servicios municipales en Centro.
Con estos personajes, también el electorado habrá de lidiar en las elecciones del próximo año.
