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La sombra del antivoto

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La sombra del antivoto
Por: Mario Gómez y González

En la gramática político electoral de Tabasco, el coto de castigo o voto de protesta, en el marco de unas elecciones, es el voto que se le niega al partido político o candidato apoyado con anterioridad, con el fin, de castigarlo por su mala gestión o desacuerdo con alguna de las políticas llevadas a cabo durante el proceso de la designación de los candidatos.
En el contexto nacional-y desde hace muchos años- Tabasco, ocupa el primer lugar nacional en voto de castigo y/o voto cruzado, manifestándose esto con el uso del voto en blanco, votando al adversario o votando por los partidos opositores.
En nuestro país, el voto en blanco no es computable; el voto nulo también es considerado un tipo de voto castigo. No mover las estructuras para salir a sufragar desde temprano; no entregar los apoyos “logísticos” para las movilizaciones y presencia en las casillas; en otras palabras, hacerse como el tío Lolo.
De verdad, ninguno de los aspirantes- y de la misma sociedad tabasqueña- que anhelan una candidatura de Morena, a las alcaldías y las diputaciones locales en Tabasco, podría jurar ante la imagen de Andrés Manuel López Obrador, de la bandera del partido y de sus mismos colores, que confían amplia y ciegamente en las “encuestas”, para determinar quienes estarán en las boletas, durante el proceso del presente año.
El virus de la desconfianza está latente y corre libre y rápidamente por el torrente sanguíneo de quienes aspiran a ser abanderados del bien llamado partido en el poder-y se acrecienta cada día que pasa-, como resultado del retraso para dar a conocer el resultado de estas auscultaciones, hasta el mes de marzo.
Será sumamente difícil que todos queden convencidos de los resultados de estas mediciones y-sobre todo- que suscriban algún pacto de apoyar ipso facto y con todo, a quienes sean los candidatos, porque de por sí el proceso está “súper manoseado”, tras saberse los resultados, imagínese usted, que los ajustes de cuentas y venganzas serán el pan nuestro de cada día todas y cada una de sus modalidades, hasta el día de la elección.
Por eso es que el fantasma del voto de castigo- en todas y cada una de sus facetas-, serán el aderezo de la fiesta cívica de la democracia del próximo mes de junio; los no ganadores, le harán su propio ajuste de cuentas al partido y a los candidatos, con tal de hacerles “la maldad”, que no resulten triunfadores.
Eso lo sabe perfectamente Javier May Rodríguez, quien seguramente ya estará instrumentando una operación cicatriz., a efecto de reducir al mínimo los daños que pudieran presentarse, puesto que los “antivotos”, serán para todos los candidatos, tanto locales como federales.
Ojo, el comalcalquense no es el directa o indirectamente responsable de esta situación, sino que el escenario antes descrito forma parte del terreno minado que es actualmente el estado de Tabasco, mismo que es dirigido desde lo obscurito-no tanto, diría este escribidor- por quien se niega a dejarle libre la plaza a su rival.
De modo que todo “ejercicio” llamado pacto de unidad y de que primero los intereses del partido y después los personales, serán meramente de relleno o testimoniales, porque en el fondo, los golpes bajos (o no tan bajos), las descalificaciones, las patadas a las espinillas y demás, estarán a la orden del día.
El voto de castigo dentro de las mismas estructuras Morenistas, afectaría a Javier May, porque no tendría los altísimos números de sufragios que tiene contemplado sacar para su propio proyecto y-obviamente- de Claudia Sheimbaum.
Difícilmente le hagan perder la elección, pero el apoyo que no se ve reflejado en las urnas, constituiría un freno o barrera, para llegar con todas las banderas desplegadas y canicas a su favor, para comenzar a despachar en palacio de gobierno, frente a plaza de armas.

Jaque Mate** Vaya que Claudia Sheimbaum y Javier May Rodríguez, no quieren cerca de Tabasco a ninguno de los cercanos (¿?) operadores de Adán Augusto López Hernández, pues ya mandó a Manuel Rodríguez González a Oaxaca, A Mario Llergo Lathournerie a Tamaulipas y en el caso de Marcos Rosendo Medina Filigrana, la dirigencia Morenista lo ha mandado a que desahogue la agenda legislativa de aquí a inicios de Febrero** esto obedece a que los tres legisladores federales tienen algunos simpatizantes en los municipios que pretenden meterle presión al proceso ya de por sí complejo en las candidaturas a las alcaldías y diputaciones, donde ya algunos personajes están bajándose del vino tinto, para sumarse a otras fuerzas políticas al no verse favorecidos por las “encuestas”* Fue todo por hoy* hasta mañana Dios mediante.


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