A propósito de la elección judicial en Tabasco


(The Last of The Mohicans)
Las universidades y centros de educación superior ofrecen y dotan, a quienes aspiran a ser profesionistas, herramientas valiosas de formación académica e intelectual; capacidades de análisis y razonamientos lógicos, además del conocimiento teórico.
Es cierto; los estudios realizados no son únicamente una carta de presentación que en determinado momento las personas tienen que demostrar; son más que eso y coleccionar títulos no garantiza la calidad integral del individuo, como profesional.
Por eso es que la formación académica no debe ser entendida como una simple recepción de datos y acumulación de títulos; es parte de un proceso de crecimiento intelectual que le permite a la persona desarrollar su capacidad analítica y crítica, y al mismo tiempo estar preparado para la resolución de problemas.
Como bien apuntara un destacado académico; “el profesional no debe pensar que su trayectoria en el mercado laboral es una maratón, sino que son muchas carreras de cien metros planos”.
Hay una epidemia silenciosa que se ha esparcido como plaga: la sobrevaloración de uno mismo; parece que todos llevamos dentro a un líder mundial, un estratega infalible, un genio incomprendido; pero cuando hablamos de los demás descubrimos, según nuestro parecer, que son unos inútiles.
El tipo de enfrente no sirve ni para organizar un torneo de canicas, es un desastre; en cambio, uno es tan brillante, que, si lo dejaran cinco minutos en el poder, el país o la entidad sería otra cosa; tratándose de uno mismo, nos pega el síndrome del “yo lo haría mejor”, una enfermedad que combina ego y en la mayoría de las ocasiones, ignorancia.
Y esto se pone especialmente divertido cuando entramos al terreno político; cuando los que aspiran a algún puesto de elección, no reciben lo que quieren, inmediatamente amenazan con renunciar… llevándose “a su gente”.
Como si fueran piezas del ajedrez; pero sorpresa, llega el día de las elecciones y ni sus primos votan por él; claro, no es culpa de él, es culpa del sistema, del horóscopo, del clima, de todo, menos de su irrelevancia.
En estos días también se cuece otro platillo curioso: las aspiraciones a magistrado; hay quienes insisten en que “querer es poder”, pero no, a veces querer solo demuestra que no tienes ni idea de lo que implica el cargo y no, un video en TikTok explicando qué es la Constitución no te convierte en jurista, hay una cosa que se llama preparación y muchos aspirantes carecen de ella.
Pero el punto más triste —o más cómico, según se vea— es cuando alguien claramente no está a la altura y aun así se siente llamado por el destino.
Como dice esa joya de reflexión: cuando uno está muerto, no lo sabe, los que sufren son los demás; exactamente igual, sucede con los ignorantes; pero se creen la reencarnación de Montesquieu.
El verdadero peligro no es que los incapaces quieran el poder, sino que a veces lo consiguen y mientras ellos se suben al escenario creyéndose estadistas, nosotros, los ciudadanos, terminamos siendo el público cautivo de su show de mediocridad.
Porque sí, todos somos genios… hasta que abrimos la boca.
Los Malosos** Bienquerientes del “Adancismo” en Tabasco, han comenzado a filtrar la especie que, dentro de la terna que presentará el gobernador Javier May Rodríguez, ante el congreso del estado para la designación del nuevo Fiscal General, está el nombre del macuspanence Juan Molina Becerra-ligado laboralmente al ex titular de la FGE Jaime Lastra Bastar-; difícil de creer, dadas las “rutas opuestas”, que existen y son evidentes entre los que están y los que estuvieron.
Jaque Mate** Dato importante para la reflexión y el análisis; los militares que estuvieron al frente de la estrategia de seguridad, durante los primeros seis meses de este gobierno estatal, ya se fueron, ya no están** y viene entonces la interrogante; con la designación del nuevo Fiscal, ¿vendría un rediseño de la estructura y planeación, en la difícil y complicada tarea de proporcionar protección y aplicación de la justicia, a favor de la ciudadanía tabasqueña? ** ya veremos** fue todo por hoy** hasta mañana Dios mediante.