Un gigante que sigue educando

Manuel García Javier

Organización Educativa Tabscoob

 

Con el arranque del nuevo ciclo escolar 2026-2027, la Organización Educativa Tabscoob (OETAC) vuelve a levantar la bandera de la educación de calidad y lo hace con una experiencia que no se improvisa: 57 años formando generaciones y dejando huella en la vida educativa de Tabasco y del sureste mexicano.

 

Su presidente, el doctor en Educación Teófilo Cruz Guzmán, lo resume con claridad: la organización está “en pie de lucha” para preparar a estudiantes de primaria, secundaria, preparatoria y universidad, con el propósito de llevar educación de calidad por todos los confines de Tabasco.

 

Y no es una frase menor. En tiempos en que la educación enfrenta transformaciones profundas, avances tecnológicos vertiginosos y nuevos retos sociales, mantener una institución educativa durante más de medio siglo representa una hazaña que merece reconocimiento. La OETAC nació con una visión y ha tenido que evolucionar junto con las generaciones que han pasado por sus aulas.

 

El propio proyecto educativo de la organización establece como uno de sus objetivos buscar la calidad educativa en cada una de sus acciones, desde la educación básica hasta los niveles superiores.

 

*La educación como misión*

 

Cruz Guzmán sabe que una escuela no se sostiene únicamente con edificios, escritorios, pizarrones o tecnología. Todo eso es necesario, pero insuficiente. La verdadera fortaleza de una institución está en sus maestros, en sus métodos de enseñanza y, sobre todo, en los principios con los que forma a sus estudiantes.

 

Por eso insiste en que una de las claves del éxito de Tabscoob está en la formación en valores.

 

Ese ha sido uno de los distintivos que la Organización Educativa Tabscoob ha procurado mantener a lo largo de su trayectoria: convertir los valores morales y éticos en parte de su propuesta formativa.

 

Vasconcelos y Comenio, dos referentes

 

No es casual que Teófilo Cruz Guzmán mire hacia grandes pensadores de la educación para explicar la filosofía que inspira su trabajo.

 

Entre ellos menciona a José Vasconcelos, uno de los grandes impulsores de la educación mexicana del siglo XX. Vasconcelos entendió que educar no significaba simplemente enseñar a leer y escribir, sino abrirle al mexicano las puertas del conocimiento, de la cultura y de una vida con mayores posibilidades.

 

Después de la Revolución, impulsó escuelas, bibliotecas y la formación de maestros, convencido de que la educación podía transformar profundamente al país.

 

El otro gran referente es Juan Amós Comenio, considerado uno de los padres de la pedagogía moderna. Su pensamiento defendió una educación organizada y accesible, con la convicción de que el conocimiento podía contribuir a mejorar al individuo y, por consecuencia, a la sociedad.

 

De Vasconcelos a Comenio hay siglos de distancia, pero existe un punto de encuentro: ambos entendieron que educar es apostar por el futuro.

 

Y precisamente eso es lo que está en juego cada vez que un niño entra por primera vez a un salón de clases, cuando un adolescente decide continuar sus estudios o cuando un joven llega a la universidad con la esperanza de convertirse en profesionista.

 

*El verdadero desafío*

 

Por eso, iniciar un ciclo escolar no debería reducirse al acto protocolario de regresar a clases. Es mucho más que eso.

 

Es renovar un compromiso con las nuevas generaciones.

 

Hoy los estudiantes tienen acceso a una cantidad de información que ninguna generación anterior pudo imaginar. Pero información no es sinónimo de conocimiento y conocimiento tampoco equivale necesariamente a sabiduría.

 

El gran reto de las instituciones educativas consiste en enseñar a pensar, a discernir, a cuestionar, a investigar y a distinguir entre la verdad y la mentira en una época dominada por las redes sociales y la desinformación.

 

De ahí la importancia de que los maestros sean mucho más que transmisores de conocimientos. Necesitan convertirse en orientadores, formadores y ejemplos para sus alumnos.

 

En ese sentido, Cruz Guzmán ha insistido en la necesidad de contar con un cuerpo docente y administrativo en constante preparación. La propia trayectoria de Tabscoob ha estado acompañada por la idea de ampliar su presencia y acercar oportunidades educativas a más jóvenes del sureste.

 

*57 años no son poca cosa*

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Cincuenta y siete años representan miles de historias: generaciones de niños que se convirtieron en profesionistas, padres de familia que confiaron en la institución y maestros que dedicaron buena parte de su vida a la formación de sus alumnos.

 

Eso explica por qué la OETAC se ha ganado el calificativo de “Gigante de la Educación en el Sureste de México”.

 

Pero los gigantes también tienen que caminar hacia adelante.

 

El prestigio obtenido durante décadas no puede convertirse en conformismo. Al contrario, debe representar una mayor responsabilidad para enfrentar los desafíos que vienen.

 

La educación del futuro exigirá combinar conocimientos tradicionales con tecnología, inteligencia artificial, nuevas herramientas pedagógicas y, sobre todo, una sólida formación humana.

 

Ahí estará la verdadera prueba.

 

Porque preparar a un joven para obtener un título universitario es importante; prepararlo para ser un ciudadano responsable, un profesionista honesto y una persona comprometida con su familia y con su comunidad es todavía más importante.

 

Así comienza este nuevo ciclo escolar.

 

Con miles de alumnos regresando a las aulas y con maestros retomando una de las tareas más nobles que existen: formar seres humanos.

 

Y mientras haya instituciones dispuestas a asumir esa responsabilidad, como la Organización Educativa Tabscoob, la educación tabasqueña tendrá razones para mirar hacia adelante con esperanza.

 

Porque los años pasan, las generaciones cambian y la tecnología avanza, pero hay una verdad que permanece intacta: no existe transformación verdadera sin educación.

Manuel García Javier


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