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En territorio, la oficina

En territorio, la oficina

Es razonable que la gente ahora quiera que su calle o carretera deje de ser de lodo o de piedra. Es razonable que lleve una lista interminable de demandas cuando tiene la oportunidad de ver y dialogar por vez primera en su vida con un gobernador que se atrevió desde el primer día de su administración a llegar a su comunidad para escucharlo y tomar nota de sus necesidades más urgentes para atenderlas y las que requieren una mayor planeación y recursos, como las carreteras, para mejorar sus vidas.

Si hoy vemos al gobernador Javier May en territorio es precisamente porque siempre vio como los gobiernos estatales que le antecedieron se parapetaban en la Quinta Grijalva y en el Palacio de Gobierno y perdían el contacto con los ciudadanos que nunca jamás volvieron a verlos visitando o cumpliendo sus promesas.

No es casualidad que desde el primer día que asumió su gobierno, Javier May decidió que su oficina fuera el territorio: ahí estaba la gente olvidada y maltratada por los anteriores gobiernos que los engañaron y que aplazaron promesas que la población mantiene vigente incluso hasta de treinta años. No hay un solo ex mandatario que lo iguale en las Jornadas de Atención en Territorio. Ninguno.

Es en el contacto permanente con los tabasqueños donde el gobernador precisamente se va enterando de los rezagos que llevan décadas y entonces va registrando las necesidades más apremiantes para que se proyecten en el presupuesto del siguiente año y se inicien las gestiones con el gobierno federal. No es de un día para otro que se puede conseguir un recurso para construir una carretera o una escuela. Se entiende que la gente pueda estar desesperada, pero por lo mismo hay que valorar en todo lo que vale que tengan la oportunidad de plantearle sus necesidades cara a cara al gobernador, con el respeto debido, más allá de pasiones o preferencias políticas.

En el pedir también está el dar.

Si hoy el gobernador Javier May puede hacer más con menos para privilegiar las obras sociales, es porque en el centro de sus decisiones está el bienestar de la gente y ha hecho de la austeridad y el combate a la corrupción en su gobierno una forma de vida y de quehacer público.

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Las familias de colonias y comunidades de los 17 municipios a los que ha visitado más de una vez pueden dar fe de la disposición y voluntad permanente que siempre tiene el mandatario. Si hay alguien que de verdad entiende la situación que apremia a las familias y sus comunidades es el gobernador. Un político de izquierda que ha hecho de sus responsabilidades públicas, desde alcalde a gobernador, en un apostolado para que el poder sirva al pueblo, mandar obedeciendo, y acabar con las viejas prácticas de quienes solo llegaban a enriquecerse y a favorecer a sus amigos o parientes.

Cuando faltan cuatro años para que concluya su administración, los tabasqueños seguirán siendo atendidos en territorio por un gobernador que no escatima tiempo, trabajo ni recursos para procurar el bienestar de los tabasqueños. Que tiene toda la autoridad moral para ver y escuchar cara a cara a la gente.

La Chispa


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