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Otra vez, bajo la lupa de Donald Trump

Otra vez, bajo la lupa de Donald Trump

Alfredo A. Calderón

“Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz” “Lucas 8:17”

*Adán Augusto inicia 2026 envuelto en polémica, sí. Pero más importante: Morena en el Senado inicia 2026 enfrentando una contradicción moral. Porque no hay transformación posible cuando las partidas secretas resurgen con nuevos nombres y viejas mañas. Y el dinero, como siempre, no miente. Sólo espera a que alguien se atreva a seguirle el rastro. Otra vez López Hernández en el centro de una controversia que no es menor ni anecdótica*

*El señalamiento sobre el manejo discrecional de una bolsa superior a los 894 millones de pesos durante su periodo como coordinador de Morena en el Senado no sólo reabre el debate sobre las llamadas “partidas secretas”, sino que exhibe una contradicción estructural entre el discurso de austeridad y transparencia del movimiento en el poder y ciertas prácticas internas que sobreviven, se reciclan y se perfeccionan pudriendo el ejercicio político*

*El dato que más ruido genera no es únicamente el monto, sino lo “puerco y cochino que son”, diría su “hermano” López Obrador por la magnitud del incremento presupuestal. Pasar de un promedio histórico cercano a los 8 millones de pesos a casi 894 millones en el capítulo 4000 representa un aumento de alrededor del 11 mil por ciento*

*No es un ajuste administrativo menor ni un error contable. Es una decisión política. Y como toda decisión política, exige explicación pública, trazabilidad del gasto y rendición de cuentas claras ¿Cuántas partidas secretas más hay? En el Congreso, estas bolsas suelen justificarse bajo el argumento de “gastos operativos”, “apoyos legislativos” o “servicios generales”. El problema aparece cuando esos conceptos se vuelven cajones negros*

*En ese punto, el recurso deja de ser administrativo y se convierte en una herramienta de control político. La sospecha de que estos fondos pudieron utilizarse para “aceitar” voluntades legislativas, disciplinar disidencias internas o fortalecer estructuras partidistas no surge de la nada. Es una práctica conocida en la historia parlamentaria mexicana, ahora reempaquetada bajo nuevas siglas y un nuevo relato moral, ahora desgarrado*

*Que los propios senadores de oposición hayan bautizado este fondo como “la partida secreta de Adán” es sintomático. El término “partida secreta” carga un peso histórico fuerte en la memoria pública mexicana. Fue, durante décadas, el símbolo de la opacidad presidencial, del uso discrecional del erario y del poder sin contrapesos. Morena llegó al poder prometiendo erradicar esas prácticas. Por eso el señalamiento resulta especialmente incómodo: no solo cuestiona a un personaje, sino a la coherencia del proyecto político que lo respalda*

*La ruta anunciada para auditar estos recursos es, en ese sentido, inevitable. No se trata de una persecución política, sino de una exigencia mínima de congruencia institucional. Si el dinero es público, el escrutinio también debe serlo. Si el gasto fue legal, documentado y justificado, no debería existir resistencia alguna a abrir las cuentas. El problema es que la opacidad genera sospecha, y la sospecha, cuando no se aclara, erosiona legitimidad*

*A este contexto se suman elementos y antecedentes que, sin ser pruebas concluyentes, agravan el escenario político. La mención de posibles vínculos indirectos con estructuras criminales, como el grupo conocido como “La Barredora”, introduce un riesgo adicional: el de la percepción de que los mecanismos de financiamiento público podrían ser utilizados, directa o indirectamente, para operaciones ilícitas como el lavado de dinero*

*No es una acusación probada, pero sí un riesgo que obliga a extremar controles, especialmente cuando se trata de recursos concentrados y manejados con amplia discrecionalidad. Las cañerías morenistas en el Senado hieden porque también aparece en el horizonte la sospecha de un uso electoral anticipado de estos fondos, particularmente en entidades como Chihuahua, dónde la senadora Andrea Chávez bajo la protección de Adán Augusto ha dilapidado dinero a manos llenas*

*En un país donde las campañas adelantadas y el financiamiento paralelo son prácticas recurrentes, la línea entre gasto legislativo y operación política suele ser difusa. Precisamente por eso, la fiscalización no puede limitarse a una revisión superficial. Debe identificar destinos, beneficiarios, temporalidades y criterios de asignación. La sociedad civil, por su parte, enfrenta un dilema complejo. Exigir cuentas a un senador con tantos señalamientos de corrupción dentro del propio partido gobernante implica pedirle al poder que se audite a sí mismo*

*Casi imposible y políticamente costoso. De ahí que la credibilidad del proceso dependerá no sólo de que se anuncien auditorías, sino de que estas sean independientes, exhaustivas y con consecuencias reales si se detectan irregularidades. Finalmente, el llamado “manto protector” del liderazgo máximo del movimiento sigue siendo un factor clave. En la política mexicana contemporánea, la cercanía con el núcleo duro del poder puede funcionar como escudo temporal frente a escándalos*

*Pero ese escudo no es infinito. Cada controversia acumulada desgasta, no solo al personaje, sino al proyecto que lo cobija. Adán Augusto López inicia 2026 no sólo bajo la mirada azul de Donald Trump en su nuca, sino bajo una nueva nube de cuestionamientos que no se disipará con silencios ni descalificaciones automáticas, sino engrosará el expediente jurídico en Nueva York*

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*En un contexto de alta polarización y creciente exigencia ciudadana, la única salida políticamente racional es la transparencia plena. Lo cual es prácticamente imposible ya que todo México sabe y sabe bien que Adán Augusto es experto en limpieza ya que tiene su propia barredora. Todo lo demás que se argumente, incluso la protección política, termina siendo una apuesta de corto plazo con costos de largo alcance ya que pone otra vez a Adán Augusto bajo la lupa de Donald Trump*

*SEPTIMO SELLO*

*Ya entrados en gastos: hoy en el TEPJF de Jalapa, Veracruz debe darse a conocer la resolución del juicio ciudadano SUP-JDC-2517/2025, promovido por la ex presidenta del TET ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Magistrada Margarita Concepción Espinosa Armengol; aunque eso parece ser “pecata minuta” ya que en ese “saca aceite” comienzan a filtrarse y salir cosas que erosionan la credibilidad de Maggy -para sus amigos-, esto tiene cara de ser una “olla de mondongo” que a cada momento hierve más*

*SEPTIMA TROMPETA*

*Ubiquemos: la magistrada electoral “quizás temerosa que los medios de comunicación la estuvieran esperando” no acudió a su cita en el OSFE, envió su abogado y representante legal, quien quedó pasmado, pálido y ojeroso al darse cuenta que el obeso expediente tiene hasta gusanillos vivos, gracias a que el trabajo del OSFE está perfectamente documentado y su representada tiene demasiados “pecados graves desde el 2021”. Anote Usted, en estos momentos la sombrilla protectora de Adán Augusto apenas le alcanza para cubrirlo a él*

*SEPTIMA COPA*

*La cosa se pone buena: comienza -además-, a correr cuesta abajo una pequeña “bola de nieve” que en sus entrañas grita que “el saqueo con servicios y capacitaciones falsas fueron operadas con empresas de su primo político Alejandro Márquez, -el famoso ganso facturero millonario- esposo de su prima hermana Anette. Ese de decenas de empresas factureras*

*La realidad dicta -aunque incomode- que se confiaron, no administraron ni higienizaron o cuadraron bien las cuentas y las consecuencias de sus errores pueden ser graves; pretender alegar que el OSFE reprime al IEPCT y al TET porque hacen un trabajo formal y cuidadoso, es una inocentada. Otra vez aparece el mismo ganso migratorio que operó todo el saqueo en el sexenio de Adán-Merino. Sangre tiene todavía en demasía la “tortuga”. Pregunta necia ¿Hay documentos de mansiones sin declarar?*

Alfredo A. Calderón


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