¡MENOS PLEITOS Y MÁS AMOR! PADRE MIGUEL ÁNGEL CAMACHO LLAMA A LA RECONCILIACIÓN EN CHILTEPEC
Con un mensaje directo sobre la importancia del amor, el respeto y la convivencia pacífica, el padre Miguel Ángel Camacho exhortó a la comunidad católica a dejar atrás los rencores y las discusiones que deterioran las relaciones familiares y sociales.
Durante la misa dominical del 25 de octubre, celebrada en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Chiltepec, Paraíso, el sacerdote invitó a los feligreses a reflexionar sobre la manera en que se relacionan con sus parejas, familiares, vecinos y compañeros de trabajo, al recordar que la vida debe vivirse con amor y comprensión.
“¿CUÁNTO AMASTE?”: LA REFLEXIÓN DEL SACERDOTE
En su homilía, el religioso cuestionó la costumbre de muchas personas de vivir envueltas en conflictos, resentimientos y enemistades, cuando el amor al prójimo representa uno de los principios fundamentales de la fe cristiana.
“Yo pienso que cuando lleguemos delante de Dios no van a haber muchas preguntas. La única pregunta que nos va a hacer Dios es: ¿Cuánto amaste?”, expresó ante los asistentes.
Con esta reflexión, destacó que el paso por este mundo es una oportunidad para practicar la solidaridad, la tolerancia y el respeto, en lugar de desperdiciar el tiempo en confrontaciones que poco contribuyen al bienestar personal y colectivo.
¡BASTA DE CONFLICTOS EN CASA Y EN LA CALLE!
El padre Miguel Ángel Camacho también enfatizó que demostrar amor a Dios va más allá de asistir a los servicios religiosos, pues debe reflejarse en las acciones cotidianas y en la forma de tratar a quienes nos rodean.
“Deja de pelear con el vecino; la mujer, deja de pelear con el marido; deja de pelear en tu trabajo. Trata de llevarte la vida bonita, hermano”, manifestó durante su mensaje.
Asimismo, recordó que cada persona enfrenta dificultades, preocupaciones y problemas que muchas veces permanecen ocultos ante los demás, por lo que llamó a evitar los juicios apresurados y privilegiar el diálogo para resolver las diferencias.
UNA INVITACIÓN A VIVIR EN PAZ
Con la pregunta “¿Para qué pelearnos?”, el sacerdote dejó una reflexión para los habitantes de Chiltepec: aprender a convivir sin alimentar odios y reconocer que las diferencias pueden resolverse mediante el respeto, la comprensión y la voluntad de reconciliación.
Desde el altar de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, su mensaje puso énfasis en que la fe debe traducirse en acciones concretas de amor hacia la familia y la comunidad.
Porque, al final del camino, más allá de los bienes materiales o de las discusiones que se hayan ganado, lo verdaderamente importante será el amor que cada persona haya compartido durante su vida.
