Leyendo ahora
Oswald Lara Borges alerta sobre el deterioro del debate público y los riesgos de la posverdad

Oswald Lara Borges alerta sobre el deterioro del debate público y los riesgos de la posverdad

Oswald Lara Borges

Advierte que la democracia se debilita cuando el debate político se convierte en espectáculo

En el marco del Cuarto Encuentro Regional de Institutos y Tribunales Electorales e INE 2026 en Chiapas, correspondiente a la Tercera Circunscripción Plurinominal, el magistrado presidente del Tribunal Electoral de Tabasco (TET), Oswald Lara Borges, advirtió sobre el deterioro de la conversación política contemporánea y los riesgos que representan la desinformación, la posverdad y la polarización para la deliberación democrática.

Durante su participación en la Mesa 8, “La integridad del debate público electoral: desinformación y posverdad”, el especialista en Derecho Electoral cuestionó si actualmente existe un debate público verdaderamente íntegro o si el espacio de deliberación ha sido desplazado por la espectacularización, la confrontación y la búsqueda constante del escándalo.

“¿Es verdaderamente íntegro el debate público electoral en nuestros días? ¿O presenciamos acaso la transformación del espacio deliberativo en una simple escenografía dominada por la teatralización, la espectacularidad y la búsqueda deliberada del escándalo?”, planteó.

La integridad del debate

La integridad del debate, clave para un voto informado

Lara Borges sostuvo que la calidad del debate público no representa un aspecto meramente formal, sino una condición necesaria para que la ciudadanía pueda ejercer un voto libre, consciente e informado.

Explicó que cuando la discusión política pierde contenido y se transforma en un espectáculo mediático, no solamente se afecta la imagen de quienes participan en la contienda electoral, sino también el derecho de la ciudadanía a tomar decisiones con autonomía.

En este contexto, cuestionó la sustitución del intercambio de ideas por ataques personales, descalificaciones, injurias, calumnias y difamaciones.

“¿Qué sucede cuando el debate de ideas y la confrontación de proyectos políticos son sustituidos de manera sistemática por el ataque personal, la descalificación sumaria, la injuria, la calumnia y la difamación?”, expresó.

Desinformación y posverdad, síntomas de una conversación pública deteriorada

El presidente del TET retomó la reflexión del politólogo Juan J. Linz sobre la fragilidad de los sistemas democráticos para advertir que el deterioro de las reglas de convivencia y de los consensos básicos puede afectar profundamente a las instituciones.

Señaló que la democracia enfrenta mayores riesgos cuando el debate electoral deja de buscar la persuasión mediante argumentos y se convierte en una herramienta para desacreditar o destruir al adversario.

“Los regímenes democráticos pocas veces colapsan por golpes externos de la noche a la mañana; mueren por la corrosión interna de sus reglas de convivencia, por la ruptura de los consensos básicos y cuando el debate público electoral deja de ser un instrumento de convicción para convertirse en un arma de destrucción del adversario”.

“Al erosionar la verdad compartida y sustituir la evidencia por el sesgo irreflexivo, la desinformación y la posverdad dañan severamente la salud de nuestras democracias”, sostuvo.

Lara Borges

De los proyectos políticos a los mensajes efímeros

Lara Borges también se refirió a la transformación de la comunicación política. Recordó que históricamente el debate estuvo marcado por la confrontación de distintas visiones de sociedad e ideologías que buscaban ofrecer respuestas a los problemas colectivos.

Sin embargo, consideró que actualmente ese modelo ha sido desplazado, en buena medida, por mensajes breves, impulsos emocionales y una creciente teatralización de la política.

“Hoy, sin embargo, observamos cómo el contraste de proyectos de sociedad e ideologías estructuradas ha sido desplazado por la inmediatez de mensajes efímeros, pulsiones pasionales y por la teatralidad de la política, donde el artificio sustituye al argumento y el culto a la imagen muchas veces termina estrangulando las propuestas”, señaló.

Redes sociales e inteligencia artificial modifican el debate público

El magistrado destacó además el papel de los entornos digitales en la formación de la opinión pública, particularmente ante el flujo permanente de información y la dificultad para distinguir contenidos verificados de aquellos que carecen de sustento.

Advirtió que algunas dinámicas digitales pueden favorecer el sensacionalismo, la polarización y la formación de “burbujas informativas” en las que los usuarios reciben contenidos que refuerzan sus propias percepciones y prejuicios.

A este escenario, agregó, se suma el desarrollo de la inteligencia artificial, capaz de generar materiales manipulados o hiperrealistas que dificultan la identificación de contenidos auténticos.

“A este fenómeno se suma la capacidad de la inteligencia artificial para generar contenidos manipulados o hiperrealistas, los cuales ya no solo buscan engañar sobre lo falso, sino sembrar la duda permanente sobre la autenticidad de lo real y deslegitimar los hechos verificables”, afirmó.

See Also
Acuerdan con Javier May construir subestación eléctrica Gobierno atiende al pueblo Yokot'an

Instituciones electorales no deben convertirse en censores

Ante este panorama, Lara Borges subrayó que los organismos electorales tienen el desafío de preservar las condiciones que permitan una deliberación democrática, sin asumir funciones de censura sobre las opiniones de la ciudadanía.

“Debemos asumir que la función de las instituciones electorales no es ni puede ser la de erigirse en censores de la expresión, ni en fiscales de la verdad. La solución no reside en la restricción del lenguaje ni en el control estatal de las opiniones”, sostuvo.

De los proyectos políticos a los mensajes efímeros

En su planteamiento, el papel de las autoridades electorales debe centrarse en proteger las condiciones del entorno democrático y favorecer que la ciudadanía pueda acceder a información, contrastar posiciones y ejercer sus derechos políticos.

El reto: proteger la autonomía del votante

Finalmente, el magistrado presidente del TET señaló que el compromiso institucional debe estar orientado a evitar que el espacio público sea dominado por la manipulación, el engaño deliberado o la confrontación permanente.

“Frente a la espectacularización, la calumnia y el ruido algorítmico, nuestro compromiso institucional debe ser con la autonomía del votante, velando por que la ciudadanía pueda acudir a las urnas no movida por el escándalo o el miedo, sino respaldada por el conocimiento y la valoración crítica de las opciones políticas”, afirmó.

Lara Borges concluyó que una democracia funcional no depende únicamente de la libertad para expresar opiniones, sino también de que existan condiciones para escuchar, contrastar información, verificar los hechos y formar un criterio propio.

 

 

La Chispa


© 2024 Grupo Transmedia La Chispa. Todos los derechos reservados