Putin le pone precio a Groenlandia y habla de EEUU
La Chispa, te informa que en un movimiento que mezcla historia, geopolítica y estrategia global, Putin le pone precio a Groenlandia, una isla clave en el Ártico que ha despertado el interés de Estados Unidos y mantiene en alerta a Dinamarca y a la comunidad internacional.
Contexto geopolítico del Ártico
La región ártica se ha convertido en un tablero estratégico por sus recursos naturales, rutas marítimas y posición militar. Rusia, Estados Unidos y Europa observan cada movimiento con cautela, ya que cualquier cambio en Groenlandia puede alterar el equilibrio de poder en el norte del planeta.
¿Por qué Groenlandia es tan valiosa?
Groenlandia posee minerales estratégicos, posibles reservas energéticas y una ubicación crucial para el control del Ártico. Estas razones explican por qué Putin le pone precio a Groenlandia al compararla con la histórica compra de Alaska, usando referencias económicas y territoriales que buscan legitimar su cálculo.

Comparación histórica con Alaska
Putin recordó que Rusia vendió Alaska a Estados Unidos en 1867 por 7.2 millones de dólares. Según su análisis, al ajustar cifras y extensión territorial, el valor de Groenlandia oscilaría entre 200 y mil millones de dólares. Este argumento busca aportar lógica económica al debate y reaviva discusiones históricas sobre ventas territoriales.
Reacciones internacionales
Dinamarca ha reiterado su oposición a cualquier venta, mientras Washington observa con interés estratégico. Aunque Moscú asegura que el tema “no le incumbe”, el solo hecho de estimar un precio genera tensión diplomática y debate mediático global.

El papel de Estados Unidos
Estados Unidos ve en Groenlandia una pieza clave para su seguridad nacional y proyección militar. Analistas consideran que Putin le pone precio a Groenlandia para influir indirectamente en las negociaciones entre Washington y Copenhague, además de enviar un mensaje geopolítico.
Impacto mediático y opinión pública
La noticia ha generado reacciones divididas: algunos la ven como provocación estratégica y otros como simple análisis histórico-económico. En cualquier caso, el debate coloca al Ártico en el centro de la agenda global.
