¿El aire se está limpiando? o ¿Nos estamos adaptando a la contaminación?
La Chispa trae una curiosa noticia: surge la pregunta ¿El aire se está limpiando? tras observar que las muertes por contaminación del aire han disminuido desde 2013. Las estadísticas muestran que estas muertes cayeron un 21% a nivel mundial, un avance considerable en salud pública. Esto se atribuye a energías más limpias, regulaciones ambientales más estrictas y mejoras en la calidad del aire en diversas regiones, pero aun no es una victoria pues queda mucha contaminación hay siguen habiendo millones de fallecidos por la mala calidad del aire.
La contaminación atmosférica y su impacto global
La contaminación sigue siendo un riesgo crítico para la salud. Pues en 2021, provocó 8,1 millones de muertes en todo el mundo, convirtiéndose en el segundo factor de riesgo de muerte a nivel mundial según el informe del Instituto de Efectos sobre la Salud.
Los más vulnerables: los niños
Los niños menores de cinco años son especialmente vulnerables. La exposición a contaminantes como partículas finas, ozono y dióxido de nitrógeno está relacionada con 700.000 muertes infantiles en 2021, de las cuales 500.000 se deben a la contaminación doméstica por cocción con combustibles contaminantes en África y Asia. Esto evidencia que la protección infantil es esencial para mejorar la salud pública global.

Contaminación y cambio climático
La quema de combustibles fósiles y biomasa no solo contamina el aire, sino que también contribuye al calentamiento global. La exposición prolongada al ozono causó cerca de 489.518 muertes en 2021, mientras que el dióxido de nitrógeno, presente en emisiones de tráfico, incrementa el riesgo de asma en niños, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas.
Políticas más estrictas y redes de vigilancia
Desde el año 2000, la mortalidad infantil se ha reducido un 53% gracias a energía limpia, acceso sanitario mejorado y conciencia sobre contaminación doméstica. Países de África, América Latina y Asia implementan medidas de calidad del aire, incluyendo redes de monitoreo y vehículos eléctricos, mostrando que es posible reducir los efectos nocivos de la contaminación. Esto plantea la pregunta clave: ¿El aire se está limpiando? o simplemente estamos adaptándonos a la exposición diaria a contaminantes.
