UJAT y prensa
La Feria Internacional del Libro en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (FIL-UJAT) deja, en gran parte, buenos recuerdos y esperanzas… pero también agravios.
Por ahí han pasado los más recientes libros de Juan José Sánchez Gálvez y de este servidor. Ha cantado el verso. Brillado la prosa, pero también lo insulso y ofensivo ha manchado ese espacio de universalidad.
Ahí, en la edición 2026, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, me regala una flor que pinta con la tinta de su pluma al dedicarme un ejemplar de la poesía de José Carlos Becerra y Miguel Hernández, en una edición de ese Instituto y la UJAT.
La flor surge al escribir mal mi nombre. Buen recurso que le permite regalarme, en ese libro, “la flor de la poesía”.
Estamos a la salida del Centro Internacional de Vinculación y Enseñanza (CIVE), sede principal de la FIL, cerca de tres refrigeradores-libreros que en un acto proteccionista ubica al vendedor de libros usados, Rigoberto Reyes, por encima de editoriales que están al interior del edificio universitario.
El comerciante ambulante aprovecha acercarse al maestro Luis García Moreno para ofrecerle un libro, que él puede conseguir en España y no llevar sobrepeso o basura en su equipaje.
Al retirarse el invitado de la UJAT, le digo al vendedor de quién se trata, quien es ese personaje que esta vez nos honra. Y la respuesta soez y ofensiva surge del frustrado negociante que al insulto agrega la errónea explicación “estos no compran nada”.
Hay cosas bellas, empero. Nos enteramos por Pilar del Río, principal traductora de José Saramago, que éste escribía dos páginas diarias y eran traducidas, casi simultáneamente, del portugués al español, ahí en esa isla de piedra donde el escritor vivió sus últimos años. Publicaba a la par en esos dos idiomas.
Mucho que contar. Las hermanas de José Carlos Becerra, no aclaran la duda sobre si la camisa del poeta que donó Fernando del Paso a la Caja de Letras del Instituto Cervantes, y que el donante usaba para escribir “Noticias del Imperio”, es la que Becerra dejó olvidada. La duda, sin embargo, debe disiparse pues no tenemos que no creer a Del Paso. Ni el rector, ni Humberto Mayans ni este periodista que lo cita en su libro “Levantarse a Vivir/memoria de cultura”.
