Tabasco y la vía exprés a Washington
De Primera Mano
La versión de que Estados Unidos habría reclamado al exsecretario de Seguridad de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, no debe verse solo como un rumor interesado para afectar al senador Adán Augusto López Hernández. Vaya, si alguna vez el presunto cabecilla de La Barredora termina ante una corte federal norteamericana, no será por un largo juicio de extradición, sino por la ruta exprés que México ya utilizó con varios capos: la seguridad nacional es primero.
Ese mecanismo existe y se aplicó en 2023, cuando el gobierno mexicano trasladó a Estados Unidos a narcotraficantes de alta peligrosidad bajo el argumento de que estaba en riesgo la seguridad y la estabilidad del país.
Entre los enviados al otro lado del río Bravo estaban Rafael Caro Quintero y los hermanos Miguel Ángel y Óscar Omar Treviño Morales, quienes no pasaron por el largo ritual de la extradición. Más bien, se trató de una entrega netamente administrativa, sin trámites engorrosos.
En aquella ocasión, la base legal de la medida fue la facultad del Ejecutivo para proteger la seguridad nacional y ordenar traslados de internos cuando su permanencia represente un riesgo para la nación.
Con esa argucia, más política que jurídica, el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo puede entregar a un detenido directamente a Estados Unidos, aunque hay una condición insoslayable.
Para que la ruta rápida funcione debe existir una acusación federal en Estados Unidos, pues sin cargos en una corte norteamericana el traslado no procede. Y en el coloso del norte no bastan rumores políticos ni filtraciones.
Hay que reconocer que hasta ahora no hay confirmación pública de que Washington haya acusado formalmente a Bermúdez. Pero, si eso cambia, la entrega podría ser rápida y dar paso a la parte incómoda: si un exsecretario de Seguridad de Tabasco termina ante una corte estadounidense, no será solo un asunto personal o local, sino que significará que las investigaciones sobre La Barredora y sus redes cruzaron la frontera y tocaron intereses mayores.
En estos casos, la justicia norteamericana no suele quedarse en el primer nombre. La duda no es si Bermúdez Requena puede ir a Washington por la vía exprés, sino quién más aparecería en el expediente cuando se abra fuera de suelo azteca.
En México, desafortunadamente, cuando un caso amenaza con subir de nivel, la tentación es que todo quede en un solo culpable, y la verdad vuelve a archivarse junto con los expedientes.
