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Tabasco: Hernán Bermúdez, ¿testigo protegido?

Tabasco: Hernán Bermúdez, ¿testigo protegido?

Rodulfo Reyes
De Primera Mano

A un año y cuatro meses de que el gobernador Javier May Rodríguez lo denunciara como presunto cabecilla del grupo criminal La Barredora, y a seis meses de su detención en Paraguay, el ex secretario de Seguridad de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, sigue sin declarar. Este silencio ha impedido que las autoridades avancen en la investigación contra sus jefes durante el sexenio anterior: el ahora senador Adán Augusto López Hernández y el actual director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), Carlos Merino Campos. ¿Cuánto más resistirá sin involucrar a sus superiores?

 

Aunque se encuentra recluido en el penal federal número 1, El Altiplano, el llamado Comandante H —identificado como operador en el sureste del extinto capo Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho— enfrenta cargos del fuero común, no federal.

 

La Fiscalía General del Estado de Tabasco (FGET) lo tiene sujeto a proceso por asociación delictuosa, secuestro agravado y extorsión agravada. Hace unos días le imputó el delito de desaparición forzada de persona, uno de los más severamente castigados cuando se comete en calidad de servidor público; además, ha trascendido que una de las víctimas sería de sexo femenino, lo que agrava aún más la pena, que puede alcanzar hasta 60 años de prisión.

 

Además, en días pasados las autoridades tabasqueñas aseguraron 18 inmuebles a nombre de su hermano y sobrino,  presuntamente adquiridos con recursos de procedencia ilícita; entre los bienes se encuentra una gravera.

 

En términos jurídicos, el ex secretario de Seguridad está contra las cuerdas, y no se atisba ningún resquicio para que logre salvarse.

 

Aunque el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo no parece ir tras él con la contundencia que ameritaría el caso —quizá por consideración a Adán López, su presunto protector—, la Fiscalía tabasqueña lo ha ido cercando al punto de que solo por el delito de desaparición forzada podría pasar más de medio siglo en prisión.

 

A sus 72 años, con problemas de salud y con la espada de la justicia también sobre su círculo familiar, Hernán Bermúdez estaría cerca de rendirse para negociar con las autoridades y, al menos, reducir el impacto sobre su propia gente.

 

Dos de sus principales colaboradores en La Barredora, Tomás “N” y Ulises “N”, ya tienen el estatus de “testigos colaboradores” de la FGR, lo que les ha permitido mantenerse bajo resguardo de la dependencia federal en lugar de prisión común.

 

Sobre Hernán Bermúdez —quien llegó a Tabasco en 1991 para trabajar en el gobierno interino del priista Manuel Gurría Ordóñez, donde comenzó su relación con Adán López— pesa también la amenaza de que el gobierno de Donald Trump lo reclame para llevárselo a territorio estadounidense.

 

La versión de una posible extradición ha sido respaldada por su propia defensa, que promovió un amparo para frenar esa medida; sin embargo, el recurso fue desechado al no existir, por el momento, una solicitud formal.

 

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Con acusaciones por asociación delictuosa, secuestro y extorsión agravados, además de desaparición forzada cometida mientras era funcionario, y con bienes de su familia bajo la lupa, parece cuestión de tiempo para que Bermúdez Requena acepte colaborar con las autoridades y diga lo que sabe.

 

Y si habla, necesariamente tendría que tocar al senador López Hernández y al actual titular de ASA.

 

Por lo pronto, puede afirmarse que son las autoridades tabasqueñas las que han estado trazando la radiografía completa del pasado de Hernán como jefe criminal al mismo tiempo que era el responsable de la seguridad pública.

 

La FGR, en ese sentido, aún no ha dado una explicación clara y convincente del porqué no ha imputado al exfuncionario por delitos federales.

 

Esto es, si no fuera por la Fiscalía tabasqueña, posiblemente el H ya estaría libre.

Rodulfo Reyes


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