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Si ya bailó… que se siente

Si ya bailó… que se siente

Manuel García Javier

La renuncia de Jesús Alí de la Torre a la militancia de Morena fue entendida por muchos como una expresión de resentimiento contra quienes hoy detentan el poder en Tabasco, al no encontrar eco a sus aspiraciones de seguir pegado a la ubre presupuestal.

Con la amargura reflejada en el rostro, ahora promete encabezar una “revolución política” y articular “alianzas locales y nacionales” contra los “demonios” que —según él— le cerraron el paso como candidato del partido vino tinto.

Quienes conocen a Chucho Alí saben que no es ajeno a las mieles del poder. Desde temprana edad estuvo cerca de los círculos gubernamentales, favorecido por la posición de su padre, don Víctor Alí Ross, mandamás de la casa de gobierno ‘Quinta Grijalva’ desde el gobierno de Mario Trujillo García, Rovirosa, González Pedrero, Madrazo, Granier, en fin, hasta su fallecimiento. A partir de ahí, su carrera creció bajo el cobijo de distintos actores políticos y administraciones: fue parte de los gobiernos de Salvador Neme Castillo, Arturo Núñez Jiménez y Adán Augusto López Hernández. Ha sido alcalde de Centro, diputado federal y local, además de candidato al Gobierno del Estado en dos ocasiones.

Entonces, cabe la pregunta obligada: ¿qué más busca Jesús Alí? Como bien sentenció Manuel Andrade: el que ya bailó, pues que se siente.

Conviene recordar que ha transitado por diversas siglas: PRI (legislaturas y alcaldia de Centro), PRD —durante el gobierno de su protector Arturo Núñez— y, más recientemente, Morena, en tiempos de Adán Augusto y el actual, Javier May. Por ello, resulta incongruente que ahora pretenda descalificar a las instituciones que antes le abrieron las puertas, e incluso arremeter contra la autoridad electoral con acusaciones sin sustento.

Sus señalamientos, además de temerarios, carecen de autoridad moral. Quien hoy levanta la voz debería, por elemental prudencia, guardar silencio. La opinión pública no olvida —ni perdona—, y ya ha dado cuenta de episodios que ensombrecen su trayectoria.

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En fin… si su turno ya pasó, lo sensato sería asumirlo con dignidad. Que busque su butaque y deje de hacer ruido innecesario. Es todo.

Manuel García Javier


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