Se secarán esperando.
Lo del pasado viernes, más que un informe, fue el reforzamiento de unidad entre pueblo y gobierno.
Ahí, ante una repleta Plaza de Armas, sede de los tres poderes y corazón político de Tabasco, se reafirmó el espíritu indomable de un gobernante que, con inquebrantable determinación, mantiene la mira en transformar la tierra que en tiempos pretéritos estuvo bajo el yugo de la corrupción.
Cinco en punto de la tarde, muy puntual, el gobernador llegó a su cita con la historia. Ahí, donde se afirmó que hoy tienen un gobierno de territorio, no de climatizadas oficinas ni mullidos sillones, sino de personas que llegan a sus propias comunidades, cruzando arroyos, lagunas y ríos para llevar los programas. Llueva, truene o relampaguee, un ejército de jóvenes llega a los lugares más apartados. Nada los detiene. Los apoyos se convierten en herramientas para construir una historia de éxitos.
Así se expresó en este encuentro donde el mandatario informó a sus gobernados sobre las acciones que realiza su administración en el primer trimestre de 2026.
Y ahí, ante la enhiesta bandera que ondeaba intermitente, se repitió una y otra vez: “Nada nos detiene porque junto al pueblo somos invencibles”. En cada aplauso se sellaba un pacto de fortaleza política y espiritual que ya muestra avances significativos antes de que se cumpla el primer tercio de la administración.
En total fue un diálogo en el que May también se dio espacio para responder a sus críticos, los mismos que insistentemente quieren verlo fracasar:
“Según ellos, tarde o temprano vamos a abandonar a la gente y están esperando el momento de demostrar que somos más de lo mismo. Pero con todo respeto les damos un consejo a nuestros adversarios: mejor que se esperen sentados, porque se van a cansar. Nunca nos van a torcer, porque la transformación es cada vez más profunda”.
El aplauso fue unánime y, al grito de “go-ber-na-dor… go-ber-na-dor”, hubo ratificación de apoyo, tal vez no tanto al partido que lo postuló, sino al tabasqueño que no descansa en el afán de llevar bienestar a quienes menos tienen. ¡Primero los pobres! La faena fue memorable… cortó rabo y oreja.
Las bancas del parque Juárez esperan con paciencia a los contrarios: ahí se secarán. Es todo.
