Sabia virtud de conocer el tiempo

Alfredo A. Calderón

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”Eclesiastés 3:1

 

*En política, como en la vida, todo tiene su tiempo. Así lo recuerda Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. La alcaldesa Yolanda Osuna Huerta ha entendido esta verdad y en medio de aguas convulsionadas y las tormentas que se avecinan, tomó una de las mejores decisiones de su carrera: quedarse y concluir su mandato*

 

*En un escenario donde muchos políticos abandonan responsabilidades en busca de ascensos inmediatos, Osuna Huerta eligió la ruta de la prudencia. Proverbios 14:1 ilumina su postura: “La mujer sabia edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba”. En este caso, la “casa” es el municipio de Centro y la sabiduría consiste en sostener la estabilidad institucional hasta el último día de mandato*

 

*La experiencia pasada le enseñó que no siempre es el momento de avanzar. Su camino hacia el Senado fue bloqueado por intereses internos, pero esa herida política le dio claridad: hay tiempos de esperar y tiempos de construir. Además, su independencia económica le otorga libertad para decidir sin presiones, lo que refuerza la autenticidad de su determinación*

 

*Con 16 meses por delante, Osuna Huerta tiene la oportunidad de consolidar un legado de orden financiero y transparencia administrativa. Sus dos periodos han sido reconocidos por la limpieza en las finanzas públicas, mérito compartido con Fernando Calzada, uno de los mejores maestros y operadores en su área. Un cierre ordenado y sin sobresaltos será su mejor carta de presentación*

 

*El futuro abre varias posibilidades: un retiro legítimo si no hay ofertas a su nivel, o la incorporación al equipo del gobernador Javier May, donde podría ser pieza clave para proyectos estratégicos como Villahermosa 2030. En cualquier escenario, su trayectoria la coloca más allá de las urgencias inmediatas*

 

*La decisión de permanecer no es solo política, es ética. Es un acto de respeto hacia la ciudadanía que confió en ella. En tiempos donde la necedad precipita carreras y destruye proyectos, Yolanda Osuna Huerta eligió edificar con paciencia. Esa sabia virtud de conocer el tiempo la coloca en un lugar de respeto y estabilidad, más allá del bien y del mal*

 

*De esta manera, en los hechos la señora Osuna ubica su decisión de quedarse en la agenda pública como un acto de responsabilidad. En un escenario donde las aguas políticas de Tabasco se muestran agitadas, Osuna Huerta optó por no abandonar el barco. Esta determinación contrasta con la práctica común de muchos políticos que, ante la primera oportunidad de ascenso, dejan inconclusa la tarea encomendada por la ciudadanía*

 

*La alcaldesa, al decidir concluir su periodo, envía un mensaje de respeto a la confianza depositada en ella. El contexto político y las lecciones del pasado son parámetros que sirven. La experiencia reciente le mostró a Osuna Huerta que las decisiones apresuradas pueden tener costos altos. En las elecciones pasadas, su camino hacia el Senado fue bloqueado por intereses internos, particularmente por la imposición de Rosalinda López*

 

*Esa traición generó una herida política que lejos de debilitarla, parece haberle dado experiencia y claridad: no siempre es el momento de avanzar, a veces es el momento de esperar. Además, su fortaleza económica personal -producto del esfuerzo propio y familiar- le otorga independencia frente a la tentación de buscar cargos como vía de subsistencia. Esa autonomía le permite decidir con libertad, sin la presión de tener que “asegurar” un futuro inmediato*

 

*Yolanda Osuna está posicionada en la proyección hacia el cierre de su mandato. Con 16 meses por delante, la señora Osuna Huerta tiene la oportunidad de consolidar un legado de orden financiero y transparencia administrativa. Sus dos periodos han sido reconocidos por la limpieza en las finanzas públicas, mérito compartido con Fernando Calzada, considerado uno de los mejores maestros y operadores en su área*

 

*Un cierre ordenado y sin sobresaltos podría ser su mejor carta de presentación para futuras responsabilidades. En política, la reputación de honestidad y eficacia pesa más que la ambición desmedida, ante los posibles escenarios futuros: un retiro temporal: Si no se presentan ofertas políticas a su nivel, un retiro sería una decisión legítima y prudente*

 

*La incorporación al equipo estatal: De surgir una invitación del gobernador Javier May, Osuna Huerta podría convertirse en pieza clave para proyectos estratégicos como Villahermosa 2030. Su perfil de gestora transparente y operadora eficaz encajaría en la necesidad de consolidar un equipo de confianza. La alcaldesa de Centro es de los pocos políticos que figura más allá del bien y del mal: La expresión refleja que su trayectoria la coloca en un plano donde no depende de coyunturas inmediatas*

 

*Su capital político y personal le permiten moverse con libertad, sin urgencias ni presiones. Ubiquemos y dejemos esta conclusión en el tapete de las discusiones: la decisión de Yolanda Osuna Huerta de permanecer en su cargo es un acto de sabiduría política. Reconoce que todo tiene su tiempo: el tiempo de construir, el tiempo de esperar, el tiempo de cerrar ciclos*

 

*En un entorno donde la necedad suele precipitar carreras y destruir proyectos, ella eligió edificar con paciencia. Su futuro político dependerá de las circunstancias, pero su presente ya está definido: concluir con responsabilidad el mandato que la ciudadanía le confió. Más allá de las turbulencias inmediatas, la posición de estabilidad y gobernabilidad en Centro, la coloca n la exacta dimensión que dice: sabia virtud de conocer el tiempo*

 

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*EL SEPTIMO SELLO*

*La política municipal en Tabasco suele ser un espejo deformado de las pasiones humanas. En Cárdenas, el alcalde Euclides Alejandro se ha convertido en una caricatura de sí mismo: un Napoleoncito enajenado por estar parado arriba de un ladrillo, creyendo que la altura del cargo le otorga estatura moral. La ciudadanía observa, con mezcla de pena y desconcierto, cómo el edil labra su propia figura de emperador tropical*

 

*Un espectáculo grotesco: la imagen del alcalde lanzando cerveza al populacho para embriagar a la turba es más que un gesto desafortunado: es la metáfora de un poder que se degrada en espectáculo. Como Zaqueo, aquel jefe de publicanos que se subió a un sicómoro para ver a Jesús, Euclides Alejandro parece treparse en cualquier escenario para hacerse notar. La diferencia es que Zaqueo buscaba redención; el alcalde busca protagonismo*

 

*LA SEPTIMA TROMPETA*

*El contraste es brutal: mientras manda a sus policías a perseguir y atropellar a ciudadanos por beber en la calle, él mismo se convierte en promotor de la ebriedad colectiva. La incongruencia es tan evidente que raya en lo patético. El poder municipal debería ser el espacio de la sobriedad administrativa, de la gestión seria de los problemas cotidianos: agua, basura, seguridad, servicios públicos*

 

*Sin embargo, en Cárdenas se ha convertido en un circo donde el alcalde juega a emperador tropical. La incongruencia no es un accidente, es la norma. La pena ajena que provoca su conducta no es solo un asunto de imagen personal, sino de institucionalidad. ¿Qué confianza puede tener la ciudadanía en un gobierno que se contradice en sus actos más básicos? Ese es el costo político de la frivolidad y la política local no perdona la frivolidad*

 

*LA SEPTIMA COPA*

*Los gestos de Euclides Alejandro no se borran con discursos ni con propaganda. La memoria colectiva guarda las imágenes de un alcalde que, en lugar de gobernar, se dedica a alimentar la turba con cerveza mientras reprime a quienes hacen lo mismo. Ese doble rasero erosiona la legitimidad y convierte al edil en un símbolo de lo que no debe ser la política: incongruencia, arbitrariedad y espectáculo vacío*

 

*Triste escenario del Napoleoncito tropical: La metáfora del ladrillo es precisa. Un poder mínimo, pero suficiente para enajenar a quien lo ejerce sin mesura. Euclides Alejandro ha demostrado que el poder sin mesura se convierte en caricatura. Como un emperador tropical, ha confundido el gobierno con espectáculo y la autoridad con protagonismo*

 

*La incongruencia de sus actos lo coloca en el colmo de la pena ajena y lo condena a ser recordado no por sus obras, sino por sus excesos. En política, la sobriedad es virtud; la frivolidad, sentencia. Y en Cárdenas, el alcalde ya ha dictado la suya*

Alfredo A. Calderón


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