¿Qué sigue después de la fiesta adancista del lunes?

Rodulfo Reyes
De Primera Mano

Este lunes Adán Augusto López Hernández no pidió licencia al Senado y en su entorno lo tomaron como una muestra de su fuerza política. Hubo quien lo festejó con esa frase que en Tabasco no necesita subtítulos: “le pelaron tres cuartos de (…)”. El puño, de arriba abajo. Como si el escaño fuera una sentencia de absolución.

 

Están celebrando un suceso que aún no llega. Que el morenista siga sentado en la máxima tribuna del país no quiere decir que su expediente se haya olvidado.

 

Quiere decir, sin más, que por ahora conserva su lugar en la Cámara Alta. Solo eso.

 

La pregunta ya no es si habrá consecuencias, sino cuáles, cuándo y a quiénes más alcanzarán.

 

El bien informado periodista Raymundo Riva Palacio ha escrito que las pesquisas de autoridades de Estados Unidos no se detienen en López Hernández y tocarían a integrantes de su familia.

 

El mismo columnista cita a su suplente, Óscar Palomera Cano —exsecretario de Administración en el gobierno adancista y hoy con una posición clave en el Senado—, como alguien que también está bajo la lupa.

 

Palomera no es un nombre tomado al vuelo: tuvo a su cargo una de las áreas más sensibles de la administración cuando Adán gobernaba y hoy ocupa un espacio estratégico en la Cámara. En esa ruta el daño será de grupo.

 

Este espacio puede agregar algo más: hay pistas, del lado mexicano, que apuntan al primer círculo familiar. No nada más al organigrama del llamado Cártel de Tabasco, sino a la misma casa de nacimiento.

 

Por eso la fiesta del lunes suena a estertores de difunto. Y hay un matiz que el adancismo prefiere no discutir: la pieza que puede tumbar a López Hernández no tiene por qué ser La Barredora.

 

Ese expediente ya es suficientemente escandaloso. El mandatario Javier May acusó en su momento a Hernán Bermúdez Requena, secretario de Seguridad del gobierno de Adán, de comandar al grupo. El propio gobierno estatal ha dejado por escrito que, durante aquella administración, ese cártel local no operó en la clandestinidad absoluta y contaba con tolerancia al menos.

 

No parece, sin embargo, ser esa la carpeta que más desvela a los López Hernández. Lo delicado para ellos estaría en otro folder de Estados Unidos.

 

Se entiende, entonces, que se agarren del escaño como a un amuleto de la buena suerte. Lo que no se entiende es que lo confundan con tranquilidad.

 

En la 4T tabasqueña el ánimo es otro. Ahí no pasó inadvertido que al propio López Hernández se le atribuya el origen del rumor de que May sería relevado.

 

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Quien siembra la versión de que el gobernador ya no llega, difícilmente puede esperar que esa operación sea recibida con entusiasmo en Plaza de Armas.

 

Mientras tanto, el aparato de propaganda intenta repartir la culpa. En uno de los espacios más cercanos al adancismo le preguntaron recientemente a un operador de ese grupo qué opinaba de que se señalara a Roberto Madrazo Pintado como autor de la campaña contra May.

 

La pregunta estaba truqueada. No le estaban inquiriendo por una guerra ajena. Le estaban cuestionando por la que él mismo ejecuta, y querían que en su membrete apareciera la firma de Madrazo.

La verdad conocida es que Madrazo fue el primer patrón de ese libelista, aunque hoy la chequera que lo remunera es de Adán López. El gatillero digital nació madracista y hoy es adancista.

 

En síntesis, una cosa es conservar la curul y otra seguir creyendo que no solicitar licencia el lunes fue un perdón y olvido.

 

PARA SU INFORMACIÓN…

 

LA GUERRA SUCIA del adancismo ya no distingue calibre. El último “escándalo” es un cinturón de Talina Ferrer, secretaria de Finanzas, “de 12 mil pesos” en tiendas de prestigio. El dato que no se dice es que el mismo modelo se encuentra en 3 mil 500 en otras tiendas menos premium. Así que cuando se adolece de argumento, el accesorio aparece.

Rodulfo Reyes


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