PVEM-Tabasco, la traición
La traición de los dirigentes del PVEM Tabasco y sus diputados en el Congreso de Tabasco era cuestión de tiempo, después de observar el comportamiento del partido y sus dueños en la Ciudad de México, con la falta de respaldo a la Presidenta Claudia Sehimbaun Pardo, primero a la reforma electoral y de su regateo a la segunda propuesta.
Ahora, fueron los dirigentes formales y reales del PVEM Tabasco, Diego de la O Cetina y el diputado Miguel Ángel Moheno Piñera, los que iniciaron su evidente estrategia para tratar de afectar, por un lado, al gobernador Javier May Rodríguez y, por el otro, a Morena, siguiendo indicaciones nacionales de sus jefes, rumbo a la elección del 2027.
La incorporación de Evaristo Hernández Cruz como su virtual candidato a la alcaldía de Centro, uno de los políticos más desacreditados de Tabasco y el Centro en particular, y más reciente el comportamiento de la diputada, María Lourdes Morales, que votó en contra de la ampliación del empréstito por 40 millones que solicitó el Gobierno.
El voto en contra de la diputada que basa sus decisiones irresponsables en que “yo siento” que los funcionarios no están bien, no detuvo el propósito del gobernador Javier May Rodríguez de tener el respaldo de la mayoría del Congreso y disponibles recursos para que ninguna obra del proyecto Villahermosa 20230 se detenga ni tampoco el bienestar de las familias tabasqueñas.
La decisión irresponsable de la diputada local no es un hecho aislado, ni menos un exabrupto, en el PVEM Tabasco nada se hace que no indiquen o aprueben sus dirigentes locales y que por supuesto no ordenen o avalen los dueños del partido que ya preparan su salida de la alianza nacional que mantienen todavía con Morena.
Dentro de lo que viene ocurriendo, lo bueno de todo es que los dirigentes y diputados del PVEM ya están mostrando sus ambiciones y no descarto tampoco un eventual chantaje a Morena para tratar de quedarse con candidaturas a presidencias municipales y diputaciones en la elección venidera, como lo hacen ya sus dirigentes liderados por el cacique Manuel Velasco Cuello.
El gradual desmarque debe verse para Morena como la oportunidad de desprenderse de un partido rémora, mercenario, que ya capitalizó su alianza en el Congreso de la Unión y demás cargos de elección, y que alardea de empoderamiento por su actual posición política, lograda precisamente por sus alianzas y no porque sean un partido territorial.
Al país y a Tabasco le vendría bien que al igual que con el PT, otro negocio de Alberto Anaya y aquí en Tabasco de Martín Palacios, los mexicanos y tabasqueños votemos en contra del PVEM para acabar con el negocio que viene enriqueciendo a unos cuántos a costa del impuesto de los ciudadanos, y el 2027 se abre como una inmejorable oportunidad para que pierda su registro.
