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Olmecas

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Kristian Antonio Cerino

Después de una gran sequía, Olmecas de Tabasco no solo logró el campeonato de la zona Sur en la Liga Mexicana de Béisbol. Hizo algo más en este presente año: regresó a la narrativa de ser un club competitivo, recuperó la confianza de la afición y sentó las bases para buscar ganar la Serie del Rey en 2027.

 

Sé que miles de tabasqueños esperaron que en la temporada reciente se lograra el objetivo en la serie final ante Toros de Tijuana. Sin embargo, lo alcanzado compensa, en parte, el extenso periodo de estiaje de 33 años, es decir, de cuando Olmecas se coronó por única vez en 1993.

 

Sé que la misma afición, la verdadera y no la que pelea por boletos de postemporada dejando así a la auténtica sin derecho a butacas, es la que más espera la segunda estrella en el jersey y es la que más desea que cada año el equipo no esté ausente de los playoffs.

 

Esporádicamente escribo sobre los Olmecas de Tabasco. La última vez dediqué la columna Águila o Sol para resumir la gran primera vuelta de la temporada 2026, con la conducción del manager chihuahuense Luis Carlos Rivera, del presidente jalpaneco Daniel Gómez Arellano y del apoyo irrestricto del gobernador Javier May.

 

Esta vez, por encima de quienes no saben de béisbol y solo condenaron el haber perdido ante Tijuana porque son aficionados de postemporadas o de rachas negativas, están las estadísticas que validan la buena temporada de los cabezones, están los números y las actuaciones de los peloteros. El club tabasqueño ganó 54 juegos y perdió 38 para un porcentaje de .587. Además, la novena produjo 478 carreras, dio 911 imparables, 169 dobles, 88 cuadrangulares y robó 92 bases. Asimismo, ganó las series ante León, Oaxaca y Puebla, y llegó a una final, después de 33 años, ante el fronterizo Tijuana.

 

Por lo anterior: ¿estamos ante una campaña perdida? De ninguna manera. Estamos ante una campaña digna que se alcanzó por medio de ajustes a lo largo de la temporada, incluso, en la víspera de la postemporada.

 

Luego de tres décadas de sequía se observó un fenómeno similar al de 1993: la identidad o el reconocimiento de la afición por sus jugadores. De hecho, los niños, así como en el 93, en esta ocasión jugaron a ser Atondo, Beer, Hernández, Ruiz, Romero Warner, Leyva, Salas, entre otros.

 

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Por citar: Beer conectó 15 cuadrangulares y produjo 64 carreras; Randy Romero se robó unas cuarenta bases; Marco Hernández bateó para .315; el pitcher Austin Warner tuvo una efectividad de 3.75 con 9 ganados y 3 perdidos, y el cerrador Jimmy Cordero sumó 21 salvamentos.

 

Es más, y luego de muchos años, se volvió a sentir una fiesta beisbolera en el parque o estadio Centenario, una celebración que llegó a miles de caseríos en donde siguieron las transmisiones de los cronistas (Charly Levy, Dioscorides Zurita y Chelsea Guzmán) para la televisión, la radio, y redes sociales. Ello, incluye a redactores, a productores, y a todo el Staff que hizo posible la generación de contenidos sobre Olmecas de Tabasco.

 

Desde luego, resulta evidente que el Gobierno de Tabasco quiere un equipo ganador y esta vez demostró que en los próximos años seguirá compitiendo en cada una de las instancias finales.

 

Kristian Antonio Cerino


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