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Mundial 2026, los ojos del mundo ante la inseguridad

Mundial 2026, los ojos del mundo ante la inseguridad

México tendrá su prueba de fuego. Millones de personas nos visitarán este año, con el atento riesgo de no ser asaltadas, violentadas, extorsionadas o secuestradas. Queremos que vean el lado bueno de México.

 

La realización de un evento de esta magnitud implica la llegada de millones de visitantes nacionales e internacionales y una alta presión sobre las capacidades operativas, tecnológicas y de coordinación de las autoridades locales, que representan la primera línea de atención ante cualquier incidente.

 

Se trata de la organización del Mundial de Fútbol 2026 en México, que presenta varios focos rojos o escenarios de riesgo, principalmente relacionados con la seguridad, la infraestructura y aspectos sociales, a pesar de que la FIFA ha señalado que la seguridad en los estadios está garantizada y que la percepción de inseguridad a menudo supera la realidad.

 

Con la cercanía del evento más importante del año, que México anfitriona de manera conjunta con Estados Unidos y Canadá, se estima que más de 5.5 millones de visitantes llegarán al país entre junio y julio de este año.

 

Los gobiernos estatales y municipales enfrentan uno de los mayores retos de seguridad pública de los últimos años.

 

Cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a través de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025, en México estimaron más de 33 millones de delitos cometidos en 2024.

 

A esta cifra se suma que, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), más del 60 % de la población considera inseguro el entorno en el que vive, un factor relevante cuando se analiza la percepción de seguridad del país ante un evento internacional de gran escala.

 

Niv Yarimi, presidente y fundador de Grupo Kabat y Kabat One, dice, por ejemplo, que la seguridad de un evento como el Mundial 2026 no se construye únicamente con mayor presencia policial, sino con inteligencia, tecnología y una coordinación efectiva entre autoridades.

 

¿Porque no el sector privado debiera ser un aliado de los gobiernos estatales y municipales para cerrar brechas operativas? Si lo que se necesita es fortalecer la toma de decisiones y garantizar entornos más seguros tanto para la ciudadanía como para los millones de visitantes que llegarán al país.

 

Estos resultados entre IP y gobiernos se han visto en 19 estados de la República donde se utiliza la integración de flujos de información provenientes de múltiples fuentes dentro de los Centros de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto (C5).

 

Esta integración ha permitido a distintas entidades ordenar la gestión de incidentes y facilitar la coordinación interinstitucional en tiempo real.

 

Si bien las autoridades federales han reportado avances en algunos indicadores de violencia de alto impacto, los retos persisten a nivel local, particularmente en los estados y municipios que fungirán como sedes, zonas de tránsito o concentración turística durante el Mundial.

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Entre las principales áreas de oportunidad se encuentran la fragmentación de la información, la limitada interoperabilidad entre corporaciones de distintos niveles de gobierno, la necesidad de fortalecer el análisis en tiempo real y la profesionalización de los cuerpos de seguridad para la atención de eventos masivos y amenazas emergentes.

 

La preparación en materia de seguridad para el Mundial 2026 debe concentrarse en la capacidad institucional para anticipar riesgos, coordinar respuestas y tomar decisiones basadas en inteligencia.

 

La experiencia internacional en grandes eventos demuestra que los esquemas tradicionales resultan insuficientes sin plataformas tecnológicas que integren información, faciliten el análisis predictivo y permitan una respuesta coordinada entre autoridades federales, estatales y municipales.

 

La celebración del Mundial representa una oportunidad histórica para fortalecer las capacidades institucionales en materia de seguridad pública y dejar un legado de modernización tecnológica en los estados y municipios del país.

 

No obstante, el éxito de este esfuerzo dependerá de la capacidad de los gobiernos locales para reconocer los desafíos actuales, atender las deficiencias existentes y apoyarse en soluciones integrales que permitan enfrentar, con visión de largo plazo, uno de los eventos internacionales más relevantes que México haya recibido. Que no se note lo malo que hay en México.

La Chispa


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