Muerte fetal de Alternativa Social
Para algunos especialistas fue un mortinato… la criatura ni siquiera alcanzó el útero y ya es declarada muerte fetal. Lo curioso es que la parturienta no registró hemorragias, ni afecciones genéticas, ni infecciones, ni preeclampsia, ni problemas con el cordón umbilical… simplemente no hubo vida. No hubo ni siquiera pataleo.
El anteproyecto de acuerdo emitido por la Comisión Temporal Determinadora para el Registro de Partidos Políticos Locales prácticamente sentencia el desenlace: la negación de la solicitud presentada por la asociación civil Unión Democrática por Tabasco, que encabeza Humberto de los Santos Bertruy, para constituir el Partido Alternativa Social. En otras palabras, la “carta escondida” del compadre Evaristo quedó, por ahora, en el cajón de los intentos fallidos. Eso sí, la agonía se alarga un par de semanas más.
Los errores señalados pueden resultar técnicos para muchos, pero lo verdaderamente llamativo es que un abogado con la experiencia del exalcalde de Centro no haya cuidado lo elemental: construir un expediente sólido, revisado al milímetro, sin fisuras. La autoridad revisora enumeró fallas que no son menores, son, en términos llanos, inadmisibles.
A don Humberto no le queda más que acatar el dictamen final y asumir que el proyecto se quedó en buenas intenciones. Lo más sensato sería evitar el berrinche político, las presiones a la autoridad electoral o el recurso fácil de la persecución. Ese discurso ya está muy desgastado y, peor aún, suele ser el refugio de quienes no hicieron bien la tarea. Así se entiende la “encuerdada” que le propinan desde otras trincheras, incluso desde partidos que tampoco pasan por su mejor momento.
El rechazo fue avalado por el pleno del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, y no había mucho margen para el debate: expediente incompleto y un cúmulo de errores que pesan. Copias ilegibles de credenciales, documentos sin firma, anexos inexistentes. Más grave aún, la omisión de compromisos en materia de derechos políticos de las mujeres y la ausencia de mecanismos para prevenir y sancionar la violencia política de género. No son detalles: son vacíos que huelen a descuido… o a simulación.
Queda la duda de si estos tropiezos fueron simple negligencia o si también influyeron las críticas lanzadas a destiempo y contra actores que no debía incomodar. Porque en política, como en la vida, la forma de pedir también define lo que se recibe.
Bueno… así decía una suripanta de mi pueblo.
Es todo.