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Milesimo: la estafa de Gochicoa y Arévalo

Milesimo: la estafa de Gochicoa y Arévalo

Alfredo A. Calderón

“Vosotros mismos cometéis injusticias y defraudáis” 1ª de Corintios 6:8*

*Las pirañas dedicadas a la depredación en la Universidad Politécnica del Centro no conocieron límites. El saqueo fue total durante el gobierno de Adán Augusto López Hernández y su relevo, Carlos Manuel Merino Campos, fue un festín. No de pan ni de vino, sino de dinero público. El presupuesto se convirtió en un río sangrante y la corrupción entró como un cardumen de pirañas: voraces, encarnizadas, devorando hasta el hueso*

 

*En esa danza macabra de latrocinio, la Universidad Politécnica del Centro (UPC) es apenas un botón de muestra, pero suficiente para recordar monstruosidades como La Estafa Maestra o los contratos inflados que Pemex encargaba como si fueran cartas a los Reyes Magos. Ramiro Chávez Gochicoa tenía patente de corzo para el latrocinio, dado que era concuño de Melchor López Hernández, hermano de Adán Augusto y tenía protección total*

 

*Chávez Gochicoa, en el trono desde 2013, no construyó una universidad, sino un imperio de corrupción. Cuando emigró a la Secretaría de Cultura, dejó tras de sí una herencia maldita: a su amiga y cuasi consorte Natalia Arévalo Jacquez. Juntos, con las manos manchadas de presupuesto público, convirtieron a la UPC en un cuerno de la abundancia del que solo ellos bebían*

 

*La universidad, que debía ser semillero de ingenieros y profesionistas, terminó siendo huerto de factureras, nido de saqueo y símbolo del cáncer administrativo que corroe Tabasco. Decenas de botones de muestra, uno de ellos, el fraude de MILESIMO: entre esa red de empresas fantasma destaca MILESIMO, laboratorio de cinismo. Mes a mes facturaba 85 mil pesos, inventando servicios de administración y asistencia técnica bajo un rubro tan rimbombante como falso. Todo a la bolsa*

 

*La depredación se sustentaba bajo el concepto: “Servicio profesional de administración, asistencia técnica y suministro de sistema integral de la Universidad Politécnica del Centro”. El detalle grotesco es que ese sistema ya lo había desarrollado el propio Coordinador de Informática de la UPC. Es decir: MILESIMO cobraba por un servicio inexistente, duplicando funciones que la misma universidad ya resolvía internamente*

 

*A los 85 mil se sumaban 13 mil 600 pesos de impuestos. Total: casi 100 mil pesos mensuales, siempre cobrados en efectivo, siempre con la complicidad de los administradores y el Vo Bo de la rectora Natalia Arévalo Jacquez. Y MILESIMO fue apenas la punta del iceberg. 598 facturas emitidas, todas fiscalmente comprobadas, suman un desfalco de 71 millones 685 mil 131 pesos. El saqueo no fue casual, fue sistemático. Fue ingeniería del fraude*

 

*Déjeme contarle la anécdota: “el rector José Luis Cortés Peñaloza, se puso a investigar y a tratar de contactar a la empresa MILESIMO, labor imposible: resulta que nunca pudo contactarlos, tuvo que localizar al que era el coordinador de informática y estando en Rectoría con el rector Cortes Peñaloza, el coordinador de informática de la institución le informó: “Señor Rector todas esas facturas están, es un fraude total ya que el sistema que ellos cobran mensualmente es propiedad de la universidad”*

 

*En ese momento entró porque aún trabajaba ahí -la que era la secretaria administrativa Rosa Luz Oropeza Falcon y cómplice en todo-. Le preguntó el rector Cortes Peñaloza ¿Por qué cobraba MILESIMO casi cien mil pesos mensuales por el sistema cuando el sistema es propiedad de la universidad? El silencio cómplice se impuso, Oropeza Falcón se quedó callada y no dijo nada. La red de complicidades impidió que José Luis Cortes hiciera algo, hasta hoy es cómplice por omisión*

 

*Domicilios rebasando todo cinismo. Las factureras compartían hasta dirección: Paseo Tabasco 1203 interior 1201. Ahí también se ubican empresas del círculo del adancista Alejandro Márquez Rodríguez, como Servicios Generales URBE S.A. de C.V. El cinismo no buscaba esconderse; por el contrario, parecía disfrutar del descaro, como si se tratara de un monumento a la impunidad. La universidad quedó como presa mutilada. Ramiro y Natalia, como dos depredadores sin escrúpulos, convirtieron la misión educativa en un negocio privado*

 

*Estudiantes y maestros, mientras tanto, resistían con aulas deterioradas, equipo obsoleto y presupuestos raquíticos. El dinero no alcanzaba para la academia, porque ya estaba etiquetado para el banquete de unos cuantos. Muchos tenían el sueño anhelado de ver un día el juicio que hiciera justicia a la UPC. El Edén tabasqueño, otra vez, revela su pecado original: la corrupción como hábito*

 

*Lo ocurrido en la UPC no es un episodio aislado, sino la fotografía del modus operandi de todo un sexenio: empresas fantasmas, domicilios falsos, facturas infladas y amigos del poder succionando hasta la última gota del erario. Muchos esperan que con el orden y justicia que el gobernador Javier May está ejerciendo: el juicio vendrá, tarde o temprano. Porque la mentira tiene patas cortas y las facturas tienen folios largos*

 

*Y cada número, cada RFC, cada comprobante de MILESIMO y compañía, es un ladrillo en la muralla de pruebas. La Universidad Politécnica del Centro, que debió ser templo del conocimiento, fue saqueada como botín de guerra. En sus ruinas administrativas todavía se escuchan las carcajadas de quienes cobraban facturas fantasmas. Todo con la complicidad del nuevo rector; nada se puede esperar de José Luis Cortés Peñaloza, es un anciano que apenas respira*

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*Tabasco espera que aunque sea este tipo de obesos paguen el saqueo, se acerca el eco de una sentencia: lo devorado por las pirañas está invertido en lujosas mansiones de Gochicoa y Arévalo. Ha iniciado la revisión de los millones de pesos que el despacho Liévano se agenció como parte del botín por sus auditoria a modo. El Edén no olvida. El Edén espera. Y cuando caiga la piedra del Armagedón, no habrá mosaico ni despacho fiscal que pueda esconder tanta podredumbre en la depredación ejecutada por MILESIMO, le estafa del Edén*

 

*SÉPTIMO SELLO*

*Otra línea de investigación ha sido abierta ante la impunidad sobre una segunda denuncia por títulos falsos otorgados como si fueran “estampitas”; uno de ellos a solicitud precisamente del despacho LIEVANO, sobre el título falso de Ricardo Fitz Mendoza con número de cédula 1386276 bajo la LICENCIATURA EN INGENIERIA EN BIOTECNOLOGIA. Ya que es del dominio público que nunca se presentó a clases ¿Y el de la Universidad Olmeca?. Este asunto apenas comienza*

 

*SÉPTIMA TROMPETA*

*Otro más: sobre la demanda federal por haber desviado prestaciones de servicios médicos y dinero del capítulo 1000 que es de nómina y lo movieron al capítulo 2000 y 3000. Demasiada mugre en documentos dejo a la intemperie Ramiro Chávez Gochicoa y su cuasi consorte Natalia Arévalo Jacquez. La depredación presupuestal de más de 71 millones de pesos bajo el control del adancista, Alejandro Márquez Rodríguez, alias “el Ganzo” indica que hay demasiada tela donde cortar, todavía ni siquiera iniciamos en los municipios*

 

*SÉPTIMA COPA*

*El insepulto cadáver del ISSET le toca velarlo a Rodolfo Lehmann Mendoza; una institución que debió ser refugio para la vejez de los trabajadores, yace en la plancha fría de la morgue administrativa. No fue la crisis económica ni los malos tiempos lo que lo quebró: fue la mano depredadora de Santos Padrón, que convirtió el Fondo de Pensiones en caja chica, alcancía privada y botín de amigos. Cada cheque desviado fue un clavo más en el ataúd de la seguridad social tabasqueña*

 

*El linaje de los saqueadores exhibe. La historia tiene ironía: del “doctor muerte” Jaime Mier y Terán a su discípula Santos Padrón, la herencia del saqueo se mantuvo intacta, como si se tratara de un apostolado perverso. Del maestro al aprendiz, del despacho a los contratos, la lógica fue la misma: “tomar hasta dejar seco”. Y así, mientras los trabajadores cotizantes esperaron una pensión digna; esta nunca llego, el dinero según Lehmann Mendoza navegó hacia bolsillos de esa camarilla de deshonestos que aún se reparten lo que queda como hienas sobre los huesos. Uf*

Alfredo A. Calderón


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