Los dignos hijos de Hipócrates.
A nivel mundial se estima que diariamente se realizan alrededor de 500 operaciones de corazón. Entre los casos más sobresalientes figura el del reconocido cirujano cardiovascular argentino José Como Birche, quien alcanzó la impresionante cifra de cinco mil intervenciones realizadas dentro del sistema público de salud de su país.
En Tabasco no se cantan mal las rancheras y ahí tenemos a mi doctor preferido que hace una década me realizó operación de corazón abierto. Se trata del doctor Jesús Martínez Ramírez, que en sus 22 años de servicio ha realizado aproximadamente 5 mil intervenciones quirúrgicas y, en mi caso, me permitió seguir disfrutando de la vida. Y somos tantos, que incluso en múltiples ocasiones algunas personas se le han acercado para agradecer le haya salvado la vida. Pero, es prácticamente imposible acordarse a quién le reactivó el corazón.
Egresado del Instituto Nacional de Cardiología, y a invitación del entonces director del ISSET, doctor Ramón Rodríguez Totosaus, el especialista cardiovascular inició en 2004 las operaciones de corazón abierto en esta institución. Desde entonces, ha construido una trayectoria ejemplar que suma ya un impresionante número de intervenciones exitosas.
Sin aspavientos y con la sencillez que caracteriza a los grandes hombres, el doctor Martínez Ramírez recuerda que en sus inicios tuvo como maestro y guía a un prestigiado especialista italiano, quien admiraba la rapidez y destreza con que preparaba a los pacientes, por lo que siempre solicitaba su apoyo en el quirófano.
Su rutina es agotadora. Opera los martes y jueves de cada semana y, desde muy temprano, dedica tiempo a recorrer las habitaciones para visitar a sus pacientes y brindar consultas, demostrando que la medicina es, ante todo, una vocación de servicio.
Vale la pena que las instituciones reconozcan el trabajo y la entrega de sus médicos, convertidos en auténticos discípulos de Hipócrates, el padre de la medicina, ante cuya memoria todo profesionista de esta noble ciencia jura ejercer con ética, responsabilidad y profundo respeto por la vida humana
