Los ‘chayoteros’
Mientras el chismorreo político sale a borbotones de los mini partidos, sus voceros y algunos comunicadores que se sienten perfectos, excelentes e insuperables del periodismo continúan haciéndoles el ‘caldo gordo’ para tratar de desvirtuar el proceso electoral en puerta. Y mientras unos hablan, otros ya andan en plena campaña, buscando desde ahora posicionarse para la disputa por el poder.
La estrategia no es nueva: repetir una mentira hasta intentar convertirla en verdad, es vieja fórmula de propaganda atribuida a Joseph Goebbels, ministro de prensa de la Alemania nazi, que hoy algunos pretenden reciclar en tiempos de redes sociales, aunque el ciudadano ya tiene más herramientas para contrastar, cuestionar y desmentir.
Hasta finales de siglo, a ciertos comunicadores les funcionó aquello de que “a palos salen las hicoteas” –a base de golpes mediáticos, algunos buscaban ablandar al funcionario para obtener sobornos, compensaciones o convenios publicitarios–.
Después, el escenario cambió. Los medios con mayor circulación encontraron en la publicidad institucional una forma legal de financiamiento, mientras que por ahí aparecieron publicaciones con copias de facturas y hasta listas de presuntos pagos del llamado “chayote”, a cambio de información favorable o del silencio frente a asuntos incómodos.
También está en la memoria la anécdota del panista Manuel Clouthier, “Maquío”, quien durante su campaña presidencial llegó a utilizar billetes impresos con su fotografía, que entregaba a periodistas como una peculiar forma de promoción.
Hoy no sabemos qué medios facturan publicidad gubernamental, ni en qué condiciones. Eso corresponde transparentarlo a quienes contratan y a quienes cobran. Porque en política, como en el periodismo, también hay memoria. Y cuando aparece demasiado “chayo”, hasta las hicoteas levantan la cabeza. Es todo.
