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La válvula de escape

La válvula de escape

Se puede llamar “válvula de escape” en estos tiempos políticos de constante polémica en México, a posturas como las que asumen sectores de la oposición, así como ciudadanos inconformes con el actual sistema cuando están faltos de liderazgos auténticos y andan dando palos de ciego.

 

Hasta cierto límite, esa “válvula” para soltar todo tipo de presión, también sirve a los gobiernos desde federal hasta municipales. Me refiero, claro, al candente desahogo mediante las redes sociales de los que se sienten dolidos con el proceder del sistema de la 4T, ya que los antagonistas han tomada el ciberespacio para expulsar esa cadena de odios y resentimientos acumulados ante la impotencia de no poder hacer nada, más allá de sus exabruptos contra los hombres y mujeres que hoy se encuentran en el poder político y económico de este país.

 

La verdad, la verdad, la oposición toda en México está muy debilitada, desarticulada, sin liderazgos reales y, lo peor para ellos es que creen lo contrario con el espejismo de encuestas irreales, manipuladas y se gozan de ánimo al darle crédito a todo los que leen en las redes sociales. Como estará de mal la esquina de los inconformes que hoy ven como posible “líder” opositor a Ricardo Salinas Pliego, el empresario que debe miles de millones de impuestos al gobierno federal. De ese tamaño su espejismo.

 

Los que más sufren hoy estar lejos del poder son los políticos que fueron gobiernos en el PRI (en el caso Tabasco) y están fuera del manejo del presupuesto. Como les duele, y ese ardor lo exhiben en las redes sociales pensando en las mieles del ayer, en el poder, al que nunca regresarán.

 

Viven, pues, atrapados en la estratósfera de la “válvula de escape” para sentirse libres, realizados, al descargar en el día a día todo ese resentimiento de amargura. Por supuesto, este fenómeno en política no es nuevo. Cuando el movimiento que encabezaba desde Tabasco, López Obrador, también hicieron uso de la “válvula de escape”:

 

En esos tiempos no estaban las redes sociales tan articuladas como ahora, apenas empezaban, pero se manifestaban a través de volantes impresos en mimeógrafos, pequeñas publicaciones como el “Corre la Voz”, La Verdad del Sureste. Con esas herramientas de comunicar desahogaban la llamada “válvula de escape”, y, al régimen del PRI le era útil porque ese tipo de manifestaciones les ayudaba a contener la presión popular.

 

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Pero los del movimiento lopezobradorista se dieron cuenta que no bastaba con ello, que solo con la crítica sin la acción en territorio, no pasarían de ser unos opositores más. Así, del dicho al hecho, tomaron las calles, pero claro, con un liderazgo al frente como el de López Obrador que hoy no lo tiene ningún partido opositor en México.

 

Fueron 30 años de lucha, de picar piedra, de bajar a colonias y comunidades a hacer conciencia del país en que se vivía, Fueron tiempos de todo tipo de represiones, de líderes naturales desaparecidos, del cúmulo de calamidades, pero aquel movimiento no solo criticaba con bases, sino que además sumó narrativa con acción y movilizaciones. Por eso se extendió por todo México, pues, había liderazgo. Se propusieron llegar al poder y lograron el objetivo.

 

En opositores de hoy se observa solo críticas, insultos, exabruptos y guerra sucia, contra todo los que sea gobierno, desde la oficina, frente a una computadora o celular, desde la hamaca, desde la comodidad del café, de los bares y restaurantes de lujo. Por eso, el destino por los siglos de los siglos de esta oposición de marras es continuar desahogándose en las redes sociales. Ahí se las dejo.

La Chispa


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