La pólvora mojada de la fosa de Paraíso
De Primera Mano
El hallazgo de una fosa clandestina en el municipio de Paraíso, con al menos seis cuerpos enterrados desde hace años, agitó la conversación pública en Tabasco y alimentó la tirria contra el gobernador Javier May Rodríguez.
La noticia pronto adquirió cariz político. Tras el anuncio de la Fiscalía General del Estado de Tabasco (FGET), algunas voces bien identificadas tronaron para desacreditar la estrategia de seguridad vigente.
“¿No que ya estamos mejor?”, le escribió al reportero un actor político al comparar la gestión de May con la de Adán Augusto López Hernández.
La discusión, empero, no rebasa la frontera de la memoria: los restos tienen entre tres y cinco años de antigüedad, por lo que corresponden al periodo previo. Esa laguna selectiva permite entender que la violencia que hoy corroe se incubó años atrás.
El descubrimiento en Paraíso exhibe la resaca de una borrachera criminal tolerada en el pasado por las propias autoridades. En el edén, durante años el Estado convivió con bandas que penetraron corporaciones, contaminaron instituciones y sembraron miedo. El panteón clandestino del municipio costero es evidencia de ese deterioro acumulado.
Sobre esa infiltración, el propio gobierno estatal ha presumido capturas que apuntan hacia atrás. El 28 de abril de 2025 se informó la detención del subdirector de Seguridad Pública de Paraíso, Rubicel Chablé, señalado como “generador de violencia” y presunto mando de La Barredora.
El titular de Seguridad estatal, Serafín Tadeo Lazcano, dijo entonces que la captura derivó de trabajos de inteligencia coordinados con fuerzas federales.
También mandos militares indicaron en esa conferencia que el detenido estaría relacionado con el ataque a policías municipales en marzo de ese año, cuando dos agentes fueron asesinados tras concluir su turno. La principal línea de investigación apuntaba a una red con protección institucional.
Por eso la indignación social es legítima: son seis cuerpos enterrados clandestinamente. Pero no debería usarse ese hallazgo como bandera para deslegitimar sin considerar el contexto.
El caso Paraíso recuerda el costo de la impunidad. La Fiscalía aún no confirma si los restos se vinculan con investigaciones a funcionarios municipales relacionados con bandas criminales; cuando lo haga, sabremos si esta fosa es otra pieza del engranaje del México real o la prueba de que en Tabasco la impunidad tuvo padrinos.
