¿Hemos equivocado el rumbo?
Durante años nos hemos preguntado por qué Tabasco no logra despegar plenamente en su economía, pese a ser una entidad con enormes potenciales agropecuarios e industriales. Contamos con tierras fértiles, recursos naturales y ubicación estratégica, y aun así seguimos vendiendo únicamente materia prima, cuando podríamos estar transformándola y agregándole valor, como ocurrió en los años ochenta con chocolateras, oleaginosas, postas lecheras y frigoríficos.
Fueron tiempos en los que exportábamos carne, plátano, pimienta, cacao, aceite comestible. Incluso, desde Tenosique salían termokings con hojas de shate, también conocida como “cola de sirena”, un producto que era utilizado por el gobierno de EU para el proceso de impresión de dólar. En aquella etapa se hablaba de “sembrar el petróleo”, para diversificar la economía y no depender de un solo recurso. Hoy, más que preguntarnos si equivocamos el rumbo, debemos reflexionar hacia dónde queremos avanzar. El camino viable es fortalecer empresas locales con capital local, capaces de generar patrimonio, empleo y desarrollo regional. Para lograrlo, es indispensable impulsar una auténtica cultura empresarial. El gobierno, en coordinación con los ayuntamientos, tiene la responsabilidad de organizar, acompañar y facilitar a los productores el acceso a capacitación, financiamiento y mercados, para que los productos tabasqueños compitan con mayor fuerza.
El desarrollo no vendrá de fuera si antes no hacemos nuestra parte. Tabasco necesita construir su propia filosofía de trabajo, basada en el esfuerzo, la innovación y el ejemplo. No podemos quedarnos inmóviles; por el contrario, debemos apostar por nuevas técnicas de producción, el uso de tecnologías modernas y una visión de largo plazo.
Hay señales alentadoras. En algunos municipios ya se anuncian proyectos como fábricas de chocolate y esquemas de producción maderera, lo cual demuestra que sí es posible avanzar cuando se alinean voluntades. Este proceso puede fortalecerse aún más mediante una Ley de Fomento Económico moderna, que permita la asociación estratégica con firmas extranjeras en diversas ramas, sin perder el control ni la identidad local.
