El adancismo aún vivo desde el edén a Chihuahua
De Primera Mano
La revelación de ayer del periodista Raymundo Riva Palacio de que en Chihuahua se libra una disputa por la candidatura de Morena al gobierno de esa entidad entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el senador Adán Augusto López Hernández evidencia que el tabasqueño sigue siendo un operador político de peso, pese a los señalamientos en su contra que provienen de Estados Unidos. Y confirma que el llamado grupo Tabasco continúa actuando dentro de Morena, tanto fuera del edén como en su sede de origen, donde mantiene su confrontación con el mandatario Javier May Rodríguez.
Aunque Adán López y May forman parte del grupo que acompañó a Andrés Manuel López Obrador desde la oposición local, su relación ha estado marcada por la competencia desde la década de los 90, cuando ambos se incorporaron al movimiento encabezado por el hoy expresidente.
Coincidieron primero en el PRD y después en Morena, siempre bajo el liderazgo de López Obrador, aunque cada uno fue construyendo su propio espacio de poder.
Esa rivalidad se agudizó durante el proceso interno de Morena para definir la candidatura al gobierno estatal en 2024. Desde entonces, ambas corrientes mantienen una disputa por el control político que hoy se refleja en un choque permanente.
El respaldo a la senadora Andrea Chávez para que sea la candidata en Chihuahua constituye una muestra de que el grupo de López Hernández sigue vivo. El empresario Fernando Padilla Farfán, cercano al tabasqueño que fue presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta, fue señalado de financiar la promoción política de Chávez mediante las Caravanas de la Salud, con unidades médicas y ambulancias de su empresa FMedical.
Ese esquema ya había sido utilizado en Tabasco durante el proceso interno de Morena de 2024 para definir al candidato a gobernador, cuando las mismas caravanas respaldaron la aspiración de Mario Llergo Latournerie, quien en la contienda interna nacional fungió como coordinador general de la precampaña presidencial de Adán Augusto.
Hace dos años, el exsecretario de Gobernación intentó impedir que May se convirtiera en el abanderado de Morena al gobierno estatal y puso a recorrer el estado a Llergo, apoyado precisamente con las ambulancias vinculadas a Padilla Farfán.
Tiempo después, el mismo empresario apareció en Chihuahua impulsando un modelo similar. Lejos de replegarse tras perder la nominación presidencial, López Hernández mantuvo una activa operación política desde el Senado.
Chihuahua es la prueba más reciente de que su grupo conserva capacidad para disputar posiciones dentro del partido. Y pese a los señalamientos surgidos en tierras gringas, donde diversas fuentes lo ubican como parte del clan que presuntamente se benefició del huachicol fiscal, López Hernández mantiene margen de maniobra. Su movimiento más reciente, a decir de Riva Palacio, es apuntalar la candidatura de Andrea Chávez.
En Tabasco, en tanto, persiste la disputa entre el grupo político del senador y el de May, la cual se enconó al denunciar públicamente el hoy gobernador a Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad, como líder de La Barredora, con lo que la ruptura se volvió irreversible.
Por eso en el edén quienes mantienen bajo presión a la administración estatal no son los partidos de oposición, sino sectores del propio Morena.
Así, en el más reciente capítulo de este diferendo, a raíz de que el gobierno estatal recuperó y vendió un predio ubicado en el parque La Choca, el adancismo ha redoblado el fuego mediático.
En el sexenio anterior ese inmueble fue entregado a un empresario identificado con López Hernández, y que lo rentaba a particulares sin rendir cuentas a la administración. La recuperación del terreno desató la descalificación de políticos y medios adancistas. Ese episodio confirma que la disputa entre los bandos de May y Adán sigue abierta.
