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Dos años de constancia y disciplina

Dos años de constancia y disciplina

Manuel García Javier

Los cimientos del nuevo Tabasco están construidos. Fueron dos años de trabajo intenso, de recorrer caminos y comunidades, de acercarse a la gente y de mantener una constante presencia territorial. Ese ha sido uno de los sellos de la administración de Javier May: constancia, disciplina y contacto directo con el pueblo.

Pero la tarea apenas entra en una nueva etapa. Quedan cuatro años para levantar, como él mismo ha planteado, las paredes del segundo piso de la transformación y avanzar hacia una prosperidad compartida.

Así lo expresó al iniciar su tercer año de gobierno: “No es el momento de bajar el ritmo, ya que gobernar sólo tiene sentido cuando se pone al servicio de la gente”.

Y esa ruta puede observarse particularmente en las comunidades indígenas, sectores que durante mucho tiempo reclamaron mayor atención y que hoy forman parte de la agenda pública estatal. El reto ahora será convertir esa presencia y esos compromisos en resultados cada vez más visibles para las familias tabasqueñas.

Por eso, más que un acto para celebrar dos años de gobierno, el encuentro con la gente puede entenderse como un llamado a redoblar esfuerzos. No hay espacio para distraerse en dimes y diretes, en chismes de resentidos, cuando existen pendientes que demandan atención, trabajo y resultados.

No hay de otra, a May le ha funcionado el acercamiento con el pueblo. Esa es una ruta que deberá mantenerse y profundizarse durante los próximos cuatro años.

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Porque gobernar no es solamente llegar al poder: es caminar el territorio, escuchar a la gente, atender sus necesidades y convertir los compromisos en acciones.

El segundo piso apenas comienza a levantarse. El desafío será que cada muro construido tenga como destino una mejor calidad de vida para los tabasqueños. Es todo.

Manuel García Javier


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