Leyendo ahora
¡Con insultos, NO!

¡Con insultos, NO!

Manuel García Javier

La ofensiva electoral lanzada por el perredista Rafael Acosta León y el cabecilla de la llamada Unión Democrática por Tabasco, Humberto de los Santos Bertruy, para crear un frente opositor rumbo a las elecciones intermedias del próximo año, se percibe más como “patadas de ahogado” que como una estrategia sólida. Un intento desesperado por evitar que la aplanadora vino tinto los triture y los borre del mapa político, junto con mini partidos “rémoras” que tanto daño le han hecho a la democracia mexicana.

 

Ambos personajes, que ya probaron las mieles del triunfo en Cárdenas y Centro —municipios con mayor número de votantes—, creen que uniendo fuerzas podrán hacerle mella al partido en el poder de cara al 2027.

 

La misma maniobra se observa en el PRI, que se sostiene colgando de un delgado hilo con los desprestigiados Granier (padre e hijo), quienes mantienen la mira puesta en los más de 3 mil 800 millones de pesos anuales, presupuesto centreco.

 

Conviene recordar que cuando Rafa y Beto llegaron al poder eran otros tiempos. El primero, impulsado por el respaldo del entonces líder opositor Andrés Manuel López Obrador. El segundo, capitalizó el descontento ciudadano contra Arturo Núñez, abanderado por el Movimiento Progresista (PRD-PT-MC), con el respaldo político de Marcelo Ebrard y bajo el impulso de su padrino político, Evaristo Hernández Cruz.

 

Hoy, De los Santos apuesta a repetir la fórmula: apoyarse en el voto verde, en un partido aún incierto y en una narrativa de ataque constante al gobierno. Sin embargo, es ahí donde “se le tuerce el rabo a la tunca”, porque pese a las campañas de desprestigio, no se observa un impacto significativo contra el movimiento cuatroteísta. Por el contrario, las giras de territorio siguen rindiendo frutos.

 

See Also

Al final, el tiempo —y las urnas— pondrán a cada quien en su lugar.

Por ahora, lo que se percibe son chismorreos, brincos y descalificaciones que terminan por revertirse. Ahí está Evaristo, como gallina paciente, llenando el buche grano a grano para el PVEM, en una acumulación que acaso le alcance para conservar el registro, pero no para ganar elecciones.

Porque en política, como en la vida, con insultos no. Es todo.

Manuel García Javier


© 2024 Grupo Transmedia La Chispa. Todos los derechos reservados