Bufona y circo
Algunas personas no pueden ser payasos de circo, porque tienen alma de bufones, nacieron para hacer reír por servilismo, no por arte, no por cultura.
Y el circo es cultura, que el pueblo ha pagado. A los bufones los han mantenido los reyes y sus caricaturas, como Arturo Núñez Jiménez que mantuvo desde el erario a una falsa culturera, una plagiaria que ha usufructuado el trabajo de investigadores e historiadores y aprovechado la buena fe de comunicadores como Jesús Sibilla Oropesa para intentar seguir en la ubre presupuestal.
Sobre el plagio, la violación a los derechos de autor y la tergiversación de la historia realizados por Landy Palafox ya he escrito hasta en mi libro Levantarse a vivir. Hoy me motiva saber de su estolidez: la señora Landy censura que el circo llegue al Teatro Esperanza Iris.
Ignorancia supina. El circo es cultura. Llegaba a las comunidades más alejadas llevando magia y conocimiento a los pueblos, Como a Macondo llegaban los gitanos. Con ellos empezamos a soñar. Los actos circenses, manifestaciones de cultura, fueron nuestros primeros maestros en la vida. Nos enseñaron, como los gitanos dd Melqiades, en Macondo, que el mundo existía.
Artistas circenses, herederos de uno de los más grandes circos de México, El Atayde, fundado el 26 de agosto de 1888, estarán en nuestro Teatro, donde se han presentado obras no tan culturales, pero que no censuró Landy porque en esos tiempos disfrutaba de altos salarios del Gobierno. Amiga íntima de la esposa del gobernador Núñez, que era quien mandaba, marthiarcado como le llamé a ese gobierno de saqueo.
El circo ha sobrevivido a todo. Y censuradores como ésta no significan nada. En 2015, le quitaron los animales —esos que conocimos antes que los zoológicos—, y se mantuvieron en la aceptación del pueblo. Se vararon en los pueblos durante la pandemia. Han sobrevivido y hoy hay falsas defensoras de la cultura que se ofenden porque llegan al teatro.
El circo tiene reconocimiento internacional; es Premio Pista de Oro de Montecarlo, el Oscar del espectáculo circense, pero a nivel mundial. Y, eso, Doña Landy no lo sabe.
El pueblo dará el mentís, a quienes pasan de bufones a críticos acérrimos, dolidos por los salarios perdidos< Y disfrutará teatro, danza, música y acrobacia en el Esperanza Iris
