Agarrados de las greñas y nadie cede
“Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros”“Gálatas 5:5
*Fatigados del ambiente local, agarremos carretera. Vaya novelón nacional. Uno pensaría que para 2025 ya habíamos superado el deporte extremo de bloquear media geografía cada vez que el país intenta respirar; pero no, acorralados por el narco ahí sigue el país, reinventando el caos como si fuera un talento olímpico. La ironía del fin del mundo y el cariño frustrado de pensar que ya es costumbre*
*La guerra en el asfalto es la mejor muestra que el país es rehén de su propia incapacidad. Tiene días que el mapa nacional amaneció rojo, pero no por ideologías ni por votos: rojo por parálisis, por carreteras secuestradas, aduanas detenidas y por un país que vuelve a demostrar que la única manera de ser escuchado es deteniendo todo a patadas. Diecisiete estados en el limbo. Veintiséis puntos bloqueados. Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán y Jalisco convertidos en vitrinas del hartazgo*
*Otro capítulo de la enciclopedia nacional del absurdo, escrito con tinta de bloqueo, terquedad gubernamental y un país entero pagando los platos rotos. La gente discute con el pudor de un choque entre trenes en cámara súper lenta, intentando poner orden en medio de esta tragicomedia. El gobierno no entiende que a ellos -los políticos-, les toca encender la linterna cuando el país decide meterse a un oscuro túnel sin salida*
*Otra vez México atascado entre la soberbia pública y la desesperación productiva. Otra vez México amaneció dividido, paralizado y con esa sensación pegajosa de déjà vu nacional: la tierra que respira conflicto como si fuera oxígeno. Transportistas y agricultores mantienen bloqueadas carreteras, aduanas, accesos estratégicos y cualquier ruta que sugiera actividad económica. El gobierno federal, por su parte, sigue en modo esfinge, repitiendo frases prefabricadas mientras niega todo con la elegancia de quien finge que el incendio es una vela aromática*
*No entienden que el país no está crispado. Está exhausto. Y cuando la sociedad se harta, deja de tener miedo. Este movimiento no nació de la nada. No es manipulación, ni “marea rosa” ni conspiración, ni “grupos de choque” o “bloque negro” como le encanta recitar al gabinete cuando algo les incomoda. Es una acumulación tóxica de años de abandono. Transportistas: los que mueven al país mientras el país los ha dejado morir desangrados*
*Demandas simples y a la vez complicadas: piden seguridad real. No operativos de foto ni conferencias triunfalistas. Seguridad para no terminar ejecutados en un arcén. Exigen frenar extorsiones, cobros de piso, levantones de operadores, desaparición de unidades completas. Reclaman aseguradoras que no usen el reglamento como excusa para no pagar nada. Exigen protocolos de acción cuando roban o secuestran unidades, no ese laberinto burocrático que deja todo en “estamos investigando”*
*La carretera mexicana se volvió ruleta rusa. Ellos ya lo sabían. Ahora lo está entendiendo el resto del país. Agricultores: los que dan de comer y aun así tienen que rogar para no quebrar. Quieren apoyos básicos, esos que cualquier nación con dos dedos de frente garantizaría. Exigen precios de garantía que no sean una burla. Necesitan reducir costos de producción ahogados por diésel, fertilizantes, intermediarios y una cadena que siempre deja al productor en la miseria*
*Piden quitar a los “gestores” institucionalizados, esos vampiros de escritorio que viven ordeñando al campesino. No están pidiendo lujos. Están pidiendo sobrevivir. Se topan con la pared de la indiferencia, la respuesta oficial: doctrina del No Rotundo. El gobierno federal mantiene su postura como si fuera un tótem: firme, rígido, casi orgulloso de no moverse un centímetro: No hay dinero (como si la línea 33 del presupuesto fuera comandada por un fantasma)*
*Cara de fuchi y las respuestas clásicas que ofenden: “No es nuestra competencia”. “Son grupos manipulados (comodín favorito)”. “No vamos a ceder porque sentaría un mal precedente.” La postura no es estratégica: es defensiva. Ceder implicaría reconocer que la narrativa oficial es un castillo de espuma. Mantener la cerrazón alimenta el mito interno de que “no nos doblamos”. Mientras tanto, México se dobla solito*
*La “negociación”: teatro de sombras en Bucareli. La reunión entre funcionarios y manifestantes fue un espectáculo digno de comedia negra: Cada quien afirma que el otro se levantó primero. Cada lado asegura que el otro no escucha. Cada parte exige algo que la otra no puede o no quiere otorgar. Nunca fue una mesa de diálogo. Fue una mesa de declamación: cada quien leyó su monólogo y se salió. Uno diría que discutir el país amerita inteligencia política, pero pedir eso es como pedir nieve en Villahermosa*
*El país paga mientras ellos juegan al orgullo. Los efectos ya se sienten. Y lo peor es que esto apenas está despegando. Desabasto ligero en regiones clave. Pérdida económica acumulada en sectores productivos y comerciales. Frágil cadena de suministros empezando a crujir. Transportistas independientes paralizados porque no pueden arriesgar operadores. Agricultores advirtiendo medidas más radicales*
*Los estados afectados presionan al gobierno federal. El gobierno federal dice que todo está bajo control. La frase más peligrosa desde “yo manejo mejor borracho”. No hay solución ante lo que viene: tres rutas al desastre. México está entrando a una zona de turbulencia que nadie quiere pilotear. Hay tres posibles desenlaces inmediatos. Desgaste mixto: Los manifestantes resisten más de lo esperado, obligando al gobierno a ceder a regañadientes, tarde y en pedacitos. Será una victoria amarga para ambos. Siguen las equivocaciones de ambas partes*
*La más amarga conclusión es que México está atrapado en su círculo vicioso. Otra vez el país detenido. Otra vez un gobierno apostando a la terquedad como si fuera estrategia. Otra vez los sectores productivos suplicando lo básico. Otra vez la crisis poniéndose cómoda, como vieja conocida. México ya no está al borde del colapso. Está acostumbrándose al colapso. Y ahí está el verdadero peligro: que la tragedia se vuelva rutina y la incompetencia, paisaje*
*La sociedad sigue sin entender cómo nuestra especie llega a estos extremos. Gana México Miss Universo y le brota la llaga del narco y aquí estamos alumbrando entre los escombros del día. Observando como la clase gobernante de la Secretaría de Gobernación olvido la esencia de la política, lo que tiene entre manos “no es darle el biberón a los hijos del ex presidente ni cuidarlos en el parque”; por eso es que dentro de esa incompetencia de gobierno, sigue agarrados de las greñas y nadie cede*
*SEPTIMO SELLO*
*Horrible si se manifiesta la mano dura federal: si la Guardia Nacional rompe bloqueos, dispararía un conflicto mayor porque no se está hablando de burócratas; estamos hablando de gente armada de desesperación, deudas y cansancio. Traileros, campesinos, agricultores que están hasta el “copete”. Uf, el costo político sería monumental, el riesgo mayor: ¡El contagio social!*
*SEPTIMA TROMPETA*
*Muchos sectores del país están en el “caldo de cultivo que hierve”, otros gremios podrían sumarse: pescadores, productores de caña, ganaderos, transportistas independientes. Si eso ocurre, la crisis deja de ser sectorial y se vuelve nacional. Ese es el escenario donde ya no hay control, sólo daños. Es una verdad que el gobierno no quiere pronunciar*
*SEPTIMA COPA*
*Transportistas y agricultores no son influencers, no son partidos, no son grupos de Twitter, no son invento de nadie. Son sectores que sostienen al país de forma literal. Representan tres verdades que al oficialismo le arden: La inseguridad está fuera de control. La producción agrícola es económicamente inviable sin apoyo. La narrativa gubernamental ya no convence a nadie fuera del círculo rojo. Ellos no marchan por ideología. Marchan porque ya no pueden vivir como viven*
