A 19 años del gran robo
A 19 años de aquel 27 de octubre de 2007, Tabasco sigue cargando las heridas de una de las peores inundaciones de su historia, una tragedia que, además de dejar miles de damnificados, abrió un capítulo de presunta corrupción, negligencia oficial y millonarios recursos cuyo destino todavía genera cuestionamientos.
Las lluvias extraordinarias, asociadas al frente frío número 4 y a la tormenta tropical Noel, provocaron precipitaciones torrenciales que llevaron a los ríos a niveles críticos y convirtieron amplias zonas del estado en un inmenso espejo de agua. La emergencia desnudó la vulnerabilidad de Tabasco frente a los fenómenos naturales, pero también las deficiencias en la prevención y la protección de su población.
Desde entonces, naturaleza, intereses políticos, corrupción e incapacidad gubernamental han marcado una historia en la que los tabasqueños han pagado las consecuencias, mientras las promesas de solución se acumulan y las explicaciones oficiales no siempre han convencido.
Y no hablamos de pesos ni centavos. Se destinaron más de 8 mil millones de pesos a planes contra inundaciones y los resultados quedaron muy lejos de las expectativas sobre el manejo de recursos, Hay muchos involucrados por que un millón 200 mil tabasqueños y 600 comunidades sufrieron bajo el agua. Las pérdidas económicas: El campo con daños superiores a los 8 mil 912 millones de pesos; comercio y servicios más de 10 mil 546 millones, y para algunos las despensas como paliativo.
En lo político: el exgobernador Andrés Granier Melo terminó en prisión y enfrentó procesos que marcaron el desenlace de su administración. Pero la ciudadanía merece saber qué se hizo, qué falló y quiénes debieron responder por las omisiones cometidas.
A 19 años de la inundación: hacen falta cuentas claras, obras eficaces y responsabilidades bien definidas. Es todo.
