Armatoste peligroso
Una enorme mole de hierro está a punto de provocar una catástrofe que podría traducirse en cuantiosas pérdidas materiales o, peor aún, vidas humanas. Se trata de una estructura pesada, tosca y deteriorada, inaugurada el 15 de septiembre de 2010 por el entonces gobernador Andrés Granier Melo, como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia de México, y que hoy amenaza con desplomarse debido al avanzado deterioro en que se encuentra.
Calificada como el «Obelisco» de la Plaza Bicentenario, aunque técnicamente no lo es, la estructura triangular de 30 metros de altura permanece ignorada por los paseantes. Su ubicación, en pleno Centro Histórico de Villahermosa, no ha sido suficiente para despertar el interés ciudadano. La mayoría ni siquiera sabe qué representa o qué relación guarda la obra con las causas de la Independencia.
En aquellas fechas septembrinas, la estructura hueca llamaba la atención por su sistema de iluminación interior, que apenas duró lo que el entusiasmo de su inauguración. Lo verdaderamente llamativo es su costo: 63 millones 106 mil pesos, de acuerdo con información oficial.
Pero no es el único monumento que terminó convertido en un problema urbano. Otro ejemplo es el dedicado a los Niños Héroes, construido durante el gobierno de don Enrique González Pedrero en la zona CICOM de la capital tabasqueña. Se trata de seis estelas inclinadas sobre un espejo de agua que, según explicó su creadora, la arquitecta Paloma Torres, representan la relación de la madre patria con la cultura maya. Sin embargo, el monumento también luce abandonado y se ha convertido en un espacio insalubre, frecuentado por personas en situación de calle.
La pregunta es inevitable: ¿qué hacer con estos monumentos que, lejos de cumplir una función cultural, histórica o estética, hoy representan abandono, desperdicio de recursos y hasta un riesgo para la población?. Es todo.
