Mujeres rompen prejuicios con el programa Pescando Vida
- A través de las Comunidades de Aprendizaje Acuícola, pescadoras de Jonuta confirman que saben producir y trabajar en equipo; “el jornal lo ganamos bien y bien trabajado”, sostienen
Las tabasqueñas de agua dulce están derribando prejuicios con Pescando Vida. Desde sus Comunidades de Aprendizaje Acuícola (CAC) están reafirmando su capacidad para organizarse, incluso con otras mujeres vecinas, además de que pueden producir en una actividad que tradicionalmente correspondía a los hombres.
Pese a que su casa de cuatro aguas –techo de influencia maya– está a orillas de un brazo del río Usumacinta, Concepción Moscoso no recuerda haber pescado antes de que ingresara a una CAA.

“Nos dedicábamos a ser amas de casa. Y la verdad el programa nos ha fortalecido mucho económicamente”, contó entusiasmada.
El programa está inspirado en Sembrando Vida federal, que fundó Javier May Rodríguez, por encargo del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Actualmente, con más de tres mil pescadoras y pescadores, que reciben un jornal mensual de cinco mil pesos y se apoyan en 210 CAA, es el único proyecto en todo el país que con recursos estataes está respaldando a las y los ribereños.

Concepción, mencionada al principio, pertenece al CAA “La tilapia gris”, y también su vecina , Dulce Candelaria Gutiérrez, quien rebate en un santiamén el prejuicio de que los apoyos “achechan” a los flojos.
“El jornal de Pescando Vida nos lo ganamos bien, y bien trabajado. Tenemos que levantarnos temprano para alimentar a las mojarritas, tenemos que lavar las jaulas, tenemos que hacer biometrías, tomándoles peso y estarlas vigilando, sin contar el bajar y subir al río diariamente cinco veces”, presume.

Doña Juana Chávez Guzmán sabe que por la edad no le darían un empleo formal. Pero el Gobierno del Pueblo ha revertido esa traba, al otorgarle un empleo a través de Pescando vida, en el que le ha ido cada vez mejor en las cinco cosechas que lleva; “además de que es trabajo en casa”.
“Actualmente estamos en la quinta cosecha, en la que me ha ido excelente. En la primera etapa cosechamos como 200 kilos y he logrado sacar hasta 430 kilos. Y no sólo se vende, sino también se usa para el consumo de nuestros propios hogares”, relató satisfecha.

“Ya dijeron todo ellas”, se excusa doña Delia, de la misma CAA. El grupo de pescadoras ríe. Este sábado 30 de agosto, después de alimentar a sus mojarras en las jaulas flotantes del gran “Mono Sagrado”, vinieron a Torno Largo segunda sección, en el mismo municipio de Jonuta, para saludar al Gobernador que vino a dar audiencias con la Jornada de Atención. También aprovecharon para agradecerle por enésima vez porque así es la gente de comunidad.
“¡Ya sé!”, retomó doña Delia. “Si no fuera por Pescando Vida seguiríamos desunidas porque hasta ese individualismo afectó a la comunidad. Pero ahora estamos unidas y nos apoyamos”, remató.
