El pilar de Casasús
Suele hablarse del político, no así del pilar fundamental para que este construya su proyecto de vida o de gobierno.
El caso de Daniel Casasús merece la atención ciudadana no solo por lo que hace como político y exservidor público, sino por lo que hace el pilar que lo sostiene en el camino.
A diferencia de otros aspirantes a la alcaldía de Centro, él muestra la columna que lo mantiene en pie, pese a las críticas y campañas anónimas que buscan desacreditarlo. Últimamente, y dado el crecimiento en las encuestas, se multiplicaron estos ataques en redes sociales.
Sin embargo, el exfuncionario estatal y federal solo ha respondido incrementando sus visitas territoriales y sus diálogos con la ciudadanía. Aún así, está a la vista de todos que el soporte o cimiento en la vida de Casasús es la presencia y acción de Ivonne Stivalet Cámara, compañera, aliada y madre de sus dos hijas.
En los últimos cuatro años, Stivalet no ha estado a la sombra. Todo lo contrario. Su rol ha sido imprescindible en sus proyectos políticos, gubernamentales y de familia. En palabras de Casasús: “es una gran aliada en esta cercanía con la gente”. Esta proximidad ciudadana a la que se refiere es la que mantuvo cuando coordinó las tareas altruistas en el Voluntariado de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas y, en su momento, cuando sumó esfuerzos para apoyarlo en las acciones en la Secretaría de Bienestar.
En un video reciente en donde la pareja se dirige a los tabasqueños y para hablarles de la importancia de trabajar juntos, Stivalet reitera que ella no debe ser vista como “parte de la función pública”, sino como “una amiga cercana”, una que solo ofrece “cariño y respeto”.
“Me ha gustado trabajar entre mujeres pues entre mujeres nos escuchamos más”, añade en la videograbación en la que señala que también disfruta atender a las primeras infancias.
En este marco electoral resulta evidente no pasar inadvertido el mensaje. Desde luego, estamos ante una proyección de valores familiares genuinos, y no como aquellos políticos-gobernantes que solo han hecho uso de la imagen familiar en aras de atraer o de convencer a electores.
En el asunto de Casasús, Stivalet se ha sumado a la entrega de ejemplares del periódico Regeneración y ha dialogado, por su cuenta, con la ciudadanía que hace comunidad en las diferentes colonias y ranchería de Centro. No es un tema de pose política, sino de un trabajo natural que ha hecho con las personas, sobre todo, con las más vulnerables.
Mientras esto sucede, hace unas semanas Casasús había empatado, de acuerdo a dos casas encuestadoras, al diputado Jorge Bracamonte entre los aspirantes morenistas a la alcaldía de Centro. Se habló, semanas atrás, de un empate técnico. No obstante, en las últimas mediciones Casasús lo rebasó, ubicándose a la cabeza con el 25% de las preferencias electorales, seguido de Bracamonte con el 22%. Venir de atrás no es una casualidad, es producto de la presencia que ha mantenido en las localidades, pero también del pilar y soporte que representa Stivalet en la vida del morenista que se perfila para coordinar los comités de defensa de la 4T en Centro.
