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Jaguar muerto y selva mutilada: metáfora del desarrollo

Jaguar muerto y selva mutilada: metáfora del desarrollo

Alfredo A. Calderón

“El justo cuida de la vida de su bestia; más el corazón de los impíos es cruel” Proverbios 12:10

La imagen de un jaguar muerto, si se confirma el caso de Macuspana, posee una fuerza política enorme. Porque cambia los papeles. El animal aparentemente peligroso termina convertido en evidencia. Su cadáver es un acusado silencioso que pregunta qué ocurrió con la selva. Qué ocurrió con las presas naturales. Qué ocurrió con los corredores. Qué ocurrió con la vigilancia. Dónde estaba la autoridad ambiental antes de que apareciera el conflicto

Durante siglos hemos respondido esa pregunta desde la arrogancia de la propiedad humana. Llegamos. Desmontamos. Cercamos. Sembramos. Metimos ganado. Abrimos carreteras. Fragmentamos ecosistemas. Y cuando uno de los últimos grandes depredadores americanos cruza nuestra cerca decimos: ¡Se metió! No. Fuimos nosotros quienes llevamos generaciones metiéndonos

El caso que se atribuye a Macuspana, Tabasco, lo publicó en el muro de Facebook Lugui Osorio, la versión: “algunas personas privaron de la vida a un jaguar” debe manejarse con una precisión indispensable, al revisar fuentes abiertas y oficiales disponibles hasta ahora, el columnista no encontró una confirmación pública suficientemente sólida de PROFEPA o CONANP sobre las circunstancias concretas del episodio. Algo similar a la orden de aprehensión que disque revolotea en Estado Unidos contra Adán Augusto, el Drácula tabasqueño*

*Esa cautela periodística no disminuye un ápice la gravedad del debate. Por el contrario, permite colocarlo donde verdaderamente corresponde. Porque si los hechos se confirman, no estaremos simplemente ante la muerte de un jaguar. Estaremos frente a la fotografía brutal de una contradicción mucho más grande: destruimos la fauna, reducimos sus corredores, transformamos selvas en potreros, acercamos ganado a sus zonas de desplazamiento y después culpamos al jaguar porque no aprendió a respetar las escrituras, las cercas y el catastro humano*

*El jaguar, por alguna inexplicable deficiencia burocrática de la evolución, jamás recibió el plano de desarrollo urbano. Y ahí comienza la responsabilidad política de los ecologistas y quienes se rasgan las vestiduras. Entendamos: ¡No fue el jaguar el que diseñó el conflicto! La discusión más cómoda sería dividir la historia entre “pobladores malos” y “animal inocente”. Eso sería demasiado elemental. Un análisis serio tiene que ir mucho más lejos*

*El productor ganadero que pierde una res representa una pérdida económica real. Para una familia rural, una vaca puede significar ahorro, patrimonio, reproducción del hato y meses de trabajo. Negarlo desde la comodidad de una oficina climatizada sería otra forma de arrogancia ambiental. Pero reconocer el daño al productor no significa aceptar que la respuesta normal sea matar al depredador. El Estado está para impedir que un conflicto previsible entre actividad productiva y vida silvestre termine resolviéndose mediante escopetas, machetes, venenos o linchamiento animal*

*El problema aparece cuando durante años se promueve la expansión pecuaria, se tolera la fragmentación del territorio, no se desarrollan corredores biológicos suficientes, no se capacita a las comunidades, no existen protocolos de reacción accesibles, la autoridad ambiental llega tarde o nunca y después todos fingen sorpresa cuando un gran felino termina muerto. Eso no es política de conservación. Eso ¡Es administrar la extinción por omisión!*

*Devastador es el dato: la selva, que antes de la intensificación de las actividades humanas cubría alrededor del 60% del territorio tabasqueño del jaguar, había quedado reducido a aproximadamente 10.3% en 2006. Eso cambia completamente la pregunta ¿Por qué apareció un jaguar cerca del ganado? Otra pregunta ¿Qué hicimos durante décadas con el territorio que antes permitía al jaguar desplazarse, alimentarse y reproducirse sin encontrarse permanentemente con potreros, ranchos, carreteras, asentamientos y actividades humanas?*

*Existe una enorme perversión conceptual cuando llamamos “animal invasor” a una especie cuyo territorio antecede por miles de años la delimitación de nuestros ranchos. El jaguar no conoce municipios. No distingue ejidos. No comprende propiedades privadas. No reconoce cercas. Reconoce presas, agua, vegetación, cobertura forestal y corredores. Somos nosotros quienes hemos dibujado líneas sobre el territorio y posteriormente hemos supuesto, con esa modestia tan característica de nuestra especie*

*Macuspana no es un territorio ajeno al jaguar. Macuspana forma parte de una región ecológicamente significativa. Una porción se encuentra vinculada territorialmente con la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, que abarca territorios de Centla, Jonuta y Macuspana y donde existe registro de especies en riesgo, incluido precisamente el jaguar. Esto no permite afirmar, que el jaguar supuestamente muerto se encontrara dentro de un Área Natural Protegida. Sería irresponsable decirlo*

*Existen registros científicos de presencia de jaguar en Tabasco y la región Tabasco-Campeche-Chiapas ha sido identificada precisamente como una zona donde sus poblaciones han sufrido los efectos de pérdida de hábitat, fragmentación, disminución de presas y matanza en represalia por ataques al ganado. Es decir, el supuesto episodio no sería ecológicamente incomprensible. Sería tristemente previsible*

*El jaguar es mucho más que una postal de la selva mexicana. Es un depredador ápice y una especie cuya conservación protege amplias extensiones de hábitat y, con ellas, muchas otras especies. Los esfuerzos nacionales recientes siguen describiéndolo como una especie clave para evaluar la salud de los ecosistemas y como una denominada “especie sombrilla”. Cuando desaparece el jaguar no necesariamente significa que desapareció solamente un felino*

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*Puede significar que todo un sistema se está quedando sin espacio, sin presas, sin conectividad o sin capacidad de soportar la presión humana. Matar al jaguar porque aparece cerca del ganado es semejante a destruir el indicador del tablero porque anuncia que el motor está fallando. El foco deja de encender. El problema permanece ¡¡Qué alivio tan humano!! Desenlace vergonzoso: jaguar muerto y selva mutilada: metáfora del desarrollo*

*SEPTIMO SELLO*

*Existe además una dimensión jurídica particularmente seria. El jaguar, Panthera onca, se encuentra catalogado en México como especie en peligro de extinción (P) dentro de la NOM-059-SEMARNAT. PROFEPA y CONANP lo reconocen expresamente bajo esa categoría. Por tanto, la muerte intencional de un ejemplar no debe analizarse como si se hubiese eliminado simplemente un animal doméstico agresivo*

*SEPTIMA TROMPETA*

*El Código Penal Federal vigente establece en su artículo 420 penas de uno a nueve años de prisión y de trescientos a tres mil días multa para determinadas conductas ilícitas contra fauna silvestre. Su fracción V contempla dañar ejemplares pertenecientes a especies comprendidas en la fracción anterior, entre ellas las consideradas amenazadas o en peligro de extinción. Además, pueden existir sanciones adicionales cuando la conducta afecte un Área Natural Protegida o tenga fines comerciales*

*SEPTIMA COPA*

*¿Puede Tabasco producir sin destruir sistemáticamente aquello que hace habitable su territorio? Todos los días se ve; todavía no entendemos, los ecosistemas no son decoración. Regulan agua. Almacenan carbono. Reducen erosión. Protegen suelos. Sostienen cadenas alimenticias. Mantienen biodiversidad. Amortiguan alteraciones climáticas. En un estado extraordinariamente vulnerable e inundable, con pérdida de humedales y transformación del territorio, considerar la naturaleza un lujo resulta políticamente suicida. La pregunta incontestable es ¿Quién desvivió al jaguar? Y pregunta algo todavía más incómoda: ¿Quién invadió realmente a quién?*

Alfredo A. Calderón


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