Encuesta del INEGI, arma político electoral de la oposición

Silvia Hernández Martínez

Es realmente increíble que lejos de ayudar a su estado a salir adelante, luego de que durante décadas no se hizo nada en cuestión de desarrollo económico, mientras se sumía en un abismo de inseguridad en el que cientos de tabasqueños perdieron la vida ante el crecimiento de los cárteles de la delincuencia organizada, incluyendo la que era protegida por las propias autoridades estatales y municipales y hoy por una encuesta que no refleja realmente los niveles de seguridad-inseguridad, se toma ante la lucha por el poder y ante el proceso electoral que se avecina, se desprestigia a Tabasco, cuando se ha realizado un profundo trabajo en materia de seguridad en el que igual se han detenido delincuentes hasta extranjeros como malos policías que lejos de velar por la vida de los tabasqueños los robaban, los extorsionaban, secuestraban, desaparecían.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI volvió a colocar en cuarto lugar de percepción de inseguridad a Tabasco, pero pese a que en la encuesta no se habla de números sobre detenciones, de que el número de homicidios dolosos ha disminuido, tampoco se dice que incluso han ido a la cárcel más de 200 policías que estaban involucrados con el crimen organizado, la recuperación de combustible robado, el aseguramiento de armas y otros objetos que son utilizados para cometer delitos, el aseguramiento de drogas, pero sobre todo que se acabó la impunidad, ya no hay amiguismo, compadrazgo, ni nada que impida la aplicación de la ley para hacer justicia la población.

Precisamente este gobierno ha mostrado una gran valentía al hacer frente a los cárteles como “La Barredora” que estaba enquistada en todo el gobierno estatal y ha llevado a la cárcel muchos de los cómplices del ex secretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena, hoy preso en el Altiplano.

Pero, es un hecho de que la percepción de inseguridad no es un reflejo exacto de los delitos reales, sino que combina la realidad delictiva, el impacto de los medios de comunicación y la confianza en las autoridades y estos resultados dados a conocer por el INEGI, está siendo utilizada para ganar votos desde ahora, y hacia afuera del estado desprestigiarlo tratando de que se cancelen los acuerdos de inversiones que vendrán para beneficio de los tabasqueños de tal forma que la ambición por el poder de parte de la oposición y no solo de partidos políticos, sino de grupos que enfrentan graves conflictos a su interior como es el caso de los agremiados a la CANACO, donde ahora se sabe que uno de sus dirigentes, Manuel Miranda, tiene miedo del acosador sexual que también pertenece a esa organización empresarial, a la que ya le llaman “LA JAULA DE LAS LOCAS”, pero su problema con el sujeto que hasta lo secuestró, quizás para atacarlo sexualmente, no es un hecho de inseguridad pública, sino un conflicto interno que enfrentan en esa cámara que han tratado de agarrar luego de que no han presentado un solo caso de inseguridad en contra de un comerciante.

Los factores que influyen en las respuestas de las encuestas sobre a percepción de inseguridad están los delitos de robos o violencia visible en las calles incrementa el miedo de las personas, pero los medios y noticias influyen más por la gran difusión constante de noticias sobre crímenes en la televisión o redes sociales, medios digitales, sobre todo aquellos que se prestan a hacer incuso más grandes los casos, de lo que se trata, hacen que la gente se sienta más vulnerable, incluso si vive en una zona tranquila. La falta de fe en la policía y en la justicia debido a los actos en años pasados hacen también la diferencia con los datos reales, ya que incluso muchos delitos no se denuncian, por lo que las estadísticas oficiales pueden parecer bajas mientras el miedo es alto. La gente puede seguir sintiendo miedo debido a eventos pasados, aunque las condiciones de seguridad actuales hayan mejorado, como ha sucedido.

Una cosa es la percepción y muy distinta la realidad, pues la gente ya puede caminar tranquila por las calles sin ser víctimas de delitos, por desgracia los delincuentes, las bandas contrarias están en lucha por la plaza y entre ellos se ejecutan, las personas que no están metidas en este tipo de negocios no son molestadas, en el pasado era parejo, mataban hasta a niños que se encontraban con sus papás a la hora de las balaceras, hoy día no sucede esto, porque con recorridos que realizan las autoridades de Seguridad y Protección Ciudadana estatal, la Fiscalía General del Estado coordinados con sus similares del gobierno federal, la Marina y Defensa, los ciudadanos tienen mayor seguridad y no hay que ver solo las encuestas de INEGI o de cualquier otra, para darse cuenta que la seguridad en el estado ha crecido debido a que el gobernador del estado Javier May Rodríguez, ha puesto toda su atención en acabar con la delincuencia y con la impunidad y sean encarcelados los malosos, que incluso ya son tantos los delincuente que no caben en el CRESET.

Esa es otra cosa que no se dice, que la “limpia” ha llegado hasta a los reclusorios de la entidad, principalmente al CRESET de donde no solo se reubican a los internos, sino se hacen constantes inspecciones en las que los decomisos de objetos que no tienen porqué estar dentro de la cárcel han sido muchos y se sanciona a quienes los tienen.

Hay que recordar que las autoridades también han tenido que enfrentar a las bandas de delincuentes que operaban desde la cárcel, algo que tampoco dice la encuesta de seguridad, pero terminaron sobre todo con una que contaba hasta con computadoras y demás aparatos sofisticados para desde allí dar órdenes sus sicarios. Esto tampoco ya sucede.

No es que estemos diciendo que se acabaron los delitos y los delincuentes, pero de que ha disminuido el número de ellos, ha sido así, pese a lo infiltrado en las instituciones policíacas como en la Fiscalía del estado de donde hasta las armas de los expedientes decomisadas por la comisión de delitos con ellas, ¡se robaron! Y eso solo pudo hacerlo gente de la misma Fiscalía.

Los datos son fríos. No tienen ideología, no votan ni hacen campaña. Pero quien los interpreta sí puede hacerlo. Por eso, una misma estadística puede servir para construir un diagnóstico serio o para alimentar la crítica destructiva.

Qué mide la ENSU. No cuantifica delitos. No registra carpetas de investigación. No contabiliza homicidios, robos o secuestros. Mide algo distinto: la percepción, es decir, la sensación que tiene una persona de que puede ser víctima de un delito.La misma encuesta ofrece un dato que pocos mencionan. Mientras el 84.2 por ciento de los habitantes de Villahermosa dice sentirse inseguro, sólo el 30 por ciento de los hogares reportó haber sido víctima de robo, extorsión o fraude. Incluso esa cifra está ligeramente por debajo del promedio nacional, que fue de 31 por ciento.

Hay otro dato que también suele pasar desapercibido. Los conflictos entre la propia población disminuyeron once puntos porcentuales respecto al trimestre anterior y Villahermosa se ubicó muy por debajo del promedio nacional en ese indicador. Es decir, mientras aumenta el temor, disminuyen los enfrentamientos cotidianos entre ciudadanos. La realidad indica que ha bajado la inseguridad, pero que continuará disminuyendo ante la preocupación del gobernador Javier May Rodríguez, a quien hay que reconocer su valentía para enfrentar a los cárteles, entre ellos “La Barredora” y la delincuencia en general.

Y la economía del estado?

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Durante meses se ha repetido que “no hay inversión”, que “todo está paralizado” y que “el comercio está muerto”. Sin embargo, las cifras del propio INEGI muestran otra realidad. El comercio minorista acumuló cinco meses consecutivos de crecimiento y en mayo aumentó 1.8 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, incluso por encima del promedio nacional. El comercio mayorista también ligó cinco meses al alza, con un crecimiento de ocho por ciento en mayo.

Ni Tabasco es un paraíso donde no existe la delincuencia ni es el infierno que algunos intentan pintar todos los días. Ni la economía está completamente estancada ni vive un boom histórico.

Los gobiernos deben ser evaluados con rigor, pero también con honestidad. Y la honestidad empieza por reconocer que los datos completos casi nunca respaldan los discursos absolutos.

Porque gobernar con propaganda es peligroso. Pero hacer oposición desde el miedo permanente también tiene costos. Una sociedad que vive aterrorizada deja de salir, deja de invertir, deja de consumir y termina castigando su propio desarrollo.

La mala propaganda que se hace en contra del desarrollo económico del estado y dar vuelo a lo de la percepción de la inseguridad, solo puede traer desgracia a la entidad, esto ni a la propia oposición le conviene porque sus campañas están basadas en promesas que nadie sabe si cumplirá ni cuentan con un padrón de inversores que vendrán si llegan a los cargos que pretenden.

Silvia Hernández Martínez


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