A mayor permisos inmobiliarios, más aguas negras altamente peligrosas para la salud
Por Jorge Luis Hernández
A más crecimiento de la ciudad, con indiscriminadas autorizaciones y supuestos desarrollos inmobiliarios sustentables, hay también más aguas residuales humanas, que son altamente peligrosas para la salud pública porque transmiten virus y bacterias (coliformes fecales), su volumen total y su concentración química, el principal problema humano es el volumen de vertidos continuos de nuestras ciudades y la adición de productos de limpieza, microplásticos y fármacos.
Las descargas residuales contaminan el agua subterránea y son una peligrosa combinación de inundaciones severas como las que ha vivido Mérida y la zona metropolitana, municipios vecinos que van siendo devorados por grandes y lujosos desarrollos urbanos y residenciales. Y ya no es la cantidad de agua, sino su degradación y la vulnerabilidad del suelo kárstico.

De la misma manera al desbordarse el agua, arrastra basura y residuos domésticos que bloquean los pozos pluviales y ensucian más el acuífero. Cabe reiterar que a diferencia de otras metrópolis, Mérida carece de un sistema de drenaje generalizado y redes de tratamiento de aguas residuales eficientes. El aumento acelerado y uso de fosas sépticas contamina directamente el agua subterránea
El imparable crecimiento de los desarrollos inmobiliarios en Mérida ha detonado una grave crisis en el acuífero subterráneo. La falta de drenaje profundo obliga a depender de fosas sépticas, lo que, sumado al vertido de aguas residuales y al aumento poblacional, ha provocado que más del 35% de la reserva de agua de Yucatán presente altos niveles de contaminación.
Ante la ausencia de un sistema de drenaje centralizado, los nuevos fraccionamientos y grandes desarrollos de lujo también dependen de pozos de absorción y fosas sépticas y el l suelo kárstico de toda la región es altamente permeable, lo que filtra directamente los desechos crudos al manto freático, más se le suma el uso de productos de limpieza, químicos, grasas y aceites.

Es por eso importante reiterar que el uso generalizado de pozos de absorción y la falta de drenaje en gran parte de Mérida provocan la filtración de aguas negras directamente al acuífero kárstico y los efectos sociales incluyen graves riesgos a la salud pública y constantes inundaciones de aguas residuales en zonas habitacionales que dañan el patrimonio familiar y amenazan la salud humana.
La mezcla de aguas negras con el agua subterránea que se usa y consume diariamente incrementa el riesgo de padecimientos gastrointestinales e infecciones. Estudios han detectado hasta metales pesados en el agua subterránea

En épocas de lluvias, fraccionamientos y comisarias sufren el colapso de sus sistemas de absorción, causando que las aguas negras broten hacia las calles y viviendas. Cabe destacar que los habitantes de Mérida identifican la contaminación del agua como uno de los principales problemas sociales y ambientales de la ciudad. Y la percepción es que entre más sigan autorizando desarrollos residenciales y crecimiento urbano sin planes integrales, la problemática será permanente.
