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CECyTE: del mérito al dedazo: el feudo de Arias Acopa

CECyTE: del mérito al dedazo: el feudo de Arias Acopa

Alfredo A. Calderón

“¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus aposentos sin equidad; que hace trabajar a su prójimo de balde, y no le da el salario de su trabajo!”Jeremías 22:13

*Hay decisiones que no son administrativas: son señales de abuso de autoridad. Y lo que está sucediendo en el subsistema del CECyTE no huele a error, huele a un sistema pútrido. Un sistema donde el mérito estorba, la norma incomoda; donde la incondicionalidad y la lealtad personal sustituye al servicio público. 10% capacidad y 90% dignidad de alfombra*

 

*El director del subsistema educativo CECyTE, Guadalupe Arias Acopa, como todo señor de horca y cuchillo el viernes 15 de mayo en pleno día de la celebración “del Maestro” decidió nombrar a tres “amigos suyos” para que ocupen las direcciones de igual número de planteles, sin mayor mérito que ser sus incondicionales*

 

*Según trascendió, la noche anterior al viernes 15, Guadalupe Arias acompañó a la secretaria de Educación a Frontera a “festejar a los docentes”. Y acordó con ella, nombrar de manera directa a tres de sus amigos incondicionales para ocupar los cargos de directores en diferentes planteles. Designando a: Alicia Plancarte Rivera, quien era Sub directora del plantel 12 paso a ocupar la dirección del plantel 14 del CECyTE en el poblado Dos Montes, municipio de Centro*

 

*A Miguel Ángel Castillo Rentería nuevo director del plantel 1 de Macuspana. Erika Zamudio Ramos, en el plantel 21, ubicado en la ranchería Oriente del municipio de Comalcalco. Todo pareciera ser normal, pero en los hechos no lo es, ya que se violaron todos los protocolos y procedimientos establecidos en la ley; pues los recién designados como directores no hicieron los exámenes de control para ver si reunían mínimo: los requisitos*

 

*Se entiende que: “quien puede lo más puede lo menos” así, expedientes completos pueden aparecer de la noche a la mañana; pero es del dominio público y todos hablan, murmuran y denunciaron ante el columnista, lo innegable: “que violando los procedimientos Arias Acopa los nombró directamente dejando en el camino a verdaderos profesores que llevan años esperando una oportunidad de ascenso previo examen de por medio”*

 

*Lo primero que debe decirse sin rodeos: si los nombramientos de directores se realizaron sin procesos de evaluación, sin concursos, sin filtros mínimos de idoneidad, no estamos ante un simple “capricho”. Estamos ante una ruptura deliberada del principio más elemental del servicio educativo: que quien dirige una institución lo haga por capacidad, no por cercanía*

 

*Doña Patricia Iparrea, ejerciendo su autoridad de secretaria de Educación -se, supone que- al autorizar a su protegido Lupe Arias estos nombramientos, ella no estaba enterada del abuso de poder que sé está cometiendo ni de las violaciones a los procedimientos; ella, primero que nadie, debería ser ejemplo de integridad y primero ser leal con el gobernador Javier May quien le entregó la confianza y meter orden*

 

*Máxime que esos nombramientos se dan el Día del Maestro; eso, no es casualidad: es símbolo. Es la consagración del mensaje más corrosivo para cualquier sistema educativo que mandó Guadalupe Arias Acopa a todo el magisterio del CECyTE: “no importa cuánto te prepares o estudies, ni que tanto te esfuerces, importa a quién le sirvas”. Lo segundo es más grave aún. Porque el problema no termina en tres nombramientos*

 

*Lo que se dibuja es una arquitectura completa de control: imposiciones sin examen, presuntas presiones contra sindicatos incómodos, instrucciones verticales que ignoran la cadena institucional y un ambiente donde disentir puede costar el empleo. Aunque los denunciantes están plenamente identificados; lo primero que solicitaron fue que se guardaran sus identidades. Las actitudes mafiosas de Lupe Arias han generado un ambiente de terror*

 

*Eso ya no es administración. Eso se parece demasiado a un régimen interno de sometimiento y terrorismo político. Máxime cuando en paralelo aparecen versiones de “aviadores”, sobres extraoficiales, y operadores que cobran sin trabajar, el cuadro se completa: el presupuesto deja de ser herramienta educativa y comienza a comportarse como un botín educativo al servicio de unos cuántos. Más de 600 millones de pesos bajo esa lógica no son un dato contable: son una zona de riesgo*

 

*Porque el deterioro institucional siempre sigue el mismo patrón: primero se relativizan las reglas, luego se normalizan las excepciones y al final, se institucionaliza la discrecionalidad. En ese punto, ya no hay sistema educativo sano: hay un fiero feudo dedicado a la depredación. Documentos que exhiben como hay personajes incondicionales a Guadalupe Arias sólo llegan dos días a la semana a cobrar, muestran el tema como una cañería abierta llena de gusanos*

 

*Evidentemente no se está ante un conflicto menor: se está frente a un expediente que amerita auditoría, revisión administrativa y eventual responsabilidades o mínimo llevar la documentación a una mayanera, para que el gobernador May Rodríguez tenga acceso a dicha documentación. Porque aquí no está en juego un director ni tres nombramientos. Está en juego algo más profundo: la credibilidad de la educación pública en el CECyTE*

 

*¿Por qué la credibilidad educativa? Porqué, cuando el alumno entiende que el maestro no asciende por mérito -sino por ser incondicionales y serviles-, el mensaje pedagógico se rompe ¿Qué autoridad moral tienen estos recién nombrados directores? ¡Todo el plantel magisterial sabe que llegaron por dedazo! Cuando el docente percibe que su carrera depende de favores, el compromiso se erosiona. Y cuando la institución se convierte en instrumento político, el aprendizaje deja de ser prioridad*

 

*Así empiezan las decadencias: no con escándalos espectaculares, sino con pequeñas traiciones al principio de justicia. Y la educación, cuando pierde justicia, pierde todo. Arias Acopa le apuesta a las aspiraciones de la señora Iparrea y dentro de su círculo rojo circula que a finales de este mes debe tomar la decisión de salir. Tabasco está viendo cara a cara la mejor definición del CECyTE: del mérito al dedazo: el feudo de Arias Acopa*

 

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*SEPTIMO SELLO*

*En Tabasco, el Hospital del Niño Rodolfo Nieto Padrón es un edificio que no se está cayendo, pero que ya dejó de sostener la dignidad de los pacientes pediátricos. Lo que alguna vez fue orgullo y refugio, hoy obliga a las madres a convertirse en camilleras humanas, en bestias de carga de un sistema que se oxidó por dentro. No funcionan los elevadores. No hoy. No ayer. Desde hace años*

 

*A la directora Silvia Gutiérrez Lucatero le vale y entonces ocurre la escena que ningún discurso oficial puede maquillar: una madre subiendo escaleras con su hijo enfermo en brazos, o empujando una silla de ruedas como si la enfermedad no fuera ya suficiente carga. Piso tras piso. Dolor sobre dolor. Riesgo sobre riesgo. Eso no es precariedad. Eso es abandono administrado*

 

*SEPTIMA TROMPETA*

*Porque cuando un elevador en un hospital pediátrico deja de funcionar por días, es falla. Cuando deja de funcionar por meses, es negligencia. Pero cuando pasan dos o tres años, ya no es accidente: es la pudrición del sistema. Un sistema que decidió acostumbrarse a mirar el sufrimiento ajeno sin sentir asco de su propia negligencia*

 

*Bajo el paraguas de IMSS-Bienestar se prometió dignidad, acceso, transformación. Pero en los hechos, lo que se transformó fue la tolerancia institucional a lo inaceptable. Se normalizó lo indigno. Se volvió cotidiano lo que debería provocar renuncias inmediatas. Porque aquí no hay matices técnicos que valgan: un hospital sin elevadores funcionales no es un hospital, es un obstáculo. Y lo más grave no es el fierro detenido. Es la conciencia estancada*

 

*¿Dónde está el humanismo de la directora Gutiérrez Lucatero que permite esto? Lo peor ¿Dónde la delegación que observa y calla? ¿Dónde el relevo que nunca llega, aunque las fallas se acumulen como evidencia? La permanencia en el cargo, frente a este nivel de deterioro, ya no es continuidad: es complicidad por omisión*

 

*SEPTIMA COPA*

*En cualquier otro lugar, esto habría detonado ceses, auditorías, intervención urgente. Aquí, en cambio, lo que sube todos los días son madres por las escaleras cargando hijos vulnerables que no pueden caminar, cargando lo que el sistema ya no quiso cargar. Y así, el hospital que fue gloria, hoy se revela como lo que es: un monumento a la indiferencia*

 

*Porque cuando la delegación estatal del IMSS Bienestar permite que un niño enfermo tenga que ser levantado en brazos para recibir atención médica, no estamos ante una falla de mantenimiento. Estamos ante la caída moral de toda una estructura hospitalaria ¿Cuál será el colmo? ¿Esperar que una madre y su hijo pierda el paso, rueden escaleras abajo y alguno pierda hasta la vida? De nada valdrá el dicho: “después del niño ahogado, el pozo tapado”. Habrá negligencia criminal*

Alfredo A. Calderón


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