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CFE requiere inversión y mantenimiento

CFE requiere inversión y mantenimiento

Alfredo A. Calderón

“Sigamos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua” Romanos 14:19

 

*Las quejas por los apagones o “cortes programados” de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Tabasco son el “pan de cada día”; con todo y eso, la sociedad no puede reducirse al enojo inmediato que provocan los apagones, aunque ese enojo sea totalmente legítimo. El calor desespera, la falta de luz irrita y el mal servicio rompe la paciencia de cualquiera, porque hasta la refrigeración doméstica se vuelve asunto de supervivencia*

 

*Pero el problema es más profundo que una noche sin energía. Tabasco está pagando una factura histórica por la falta de inversión sostenida. Hubo una etapa, especialmente entre los años ochenta y 2005, en la que la infraestructura eléctrica avanzó con visión de largo plazo: se instalaron cientos de kilómetros de conductor de alta capacidad, se sustituyeron miles de postes en Villahermosa y se planearon circuitos con horizonte de 50 años. Es decir, no se improvisaba, raro milagro administrativo*

 

*Sin embargo, en los últimos 10 o 12 años esa lógica se debilitó. La demanda creció, la población aumentó, el consumo eléctrico se disparó por el clima, los comercios, la urbanización y los equipos domésticos, pero ni la red ni la capacidad instalada ante la demanda creciente recibió el mismo impulso. Sin nuevos transformadores de potencia, sin ampliaciones suficientes y sin mantenimiento estructural, elongaron el sistema hasta que empezó a operar al límite*

 

*Por eso hoy Tabasco ha retrocedido a tiempos que se creían superados: apagones prolongados, zonas rurales sacrificadas, colonias enteras programadas sin servicio y una ciudadanía obligada a soportar lo que debería ser inadmisible en un estado productor de energía. La CFE no sólo enfrenta una crisis de operación, sino una crisis de planeación*

 

*El reclamo social debe escucharse, pero también debe investigarse porque Manuel Bartlett detuvo la inversión a cambio de sus negocios al amparo del poder; dejo de autorizar plazas para mejorar la plantilla laboral, dejó crecer el rezago y subestaciones de potencia que fueron diseñadas para resistir el incremento de demandas durante décadas, terminaron rebasadas antes de tiempo. Porque el verdadero apagón no empezó anoche. Empezó cuando se dejó de invertir*

 

*El discurso de la coyuntura ya no alcanza para explicar lo que ocurre. Lo de hoy no es una falla aislada: es un sistema doblado por años de abandono. Entiéndase, la Comisión Federal de Electricidad no está administrando la crisis; está sobreviviendo a ella. En las comunidades rurales se repite una escena que creíamos enterrada: ocho horas sin luz para sostener a las ciudades*

 

*Recordemos: el 4 de abril de 2023, el gobierno mexicano firmó un convenio para comprar 13 plantas de generación de energía eléctrica a Iberdrola. La transacción incluyó 8,436 MW de ciclos combinados de gas y 103 MW de capacidad eólica, con un valor aproximado de 6,000 millones de dólares ¿Qué pasó con toda esa inversión? ¡Nadie explica! ¿Dinero tirado a la basura o turbios negocios de Bartlett Díaz?*

 

*Tiempos son estos en que los apagones o cortes programados no son estrategia, sino racionamiento encubierto. Y cuando una empresa pública “de clase mundial” entra en lógica de racionamiento, lo que en realidad está confesando es incapacidad estructural. Mientras tanto, en la superficie política florecen los oportunistas. Voces de políticos descerebrados como la de Eric Garrido intentan capitalizar el malestar con supuestas gestiones que, en los hechos, no determinan nada*

 

*La red eléctrica no responde a discursos ni a fotografías; responde a planeación, inversión y mantenimiento y trabajo de quienes tienen poder de decisión e inversión en CFE. Lo demás es ruido. Pero el punto más delicado de esta empresa no está en el discurso político, sino en el eslabón más débil: el trabajador. Hoy, los empleados de la Comisión Federal de Electricidad están saliendo a campo sin insumos, sin transformadores, sin cable suficiente, sin fusibles, sin apartarrayos*

 

*Están improvisando soluciones donde debería haber protocolos. Y, peor aún, decenas de empleados que ponen su mejor esfuerzo están recibiendo y enfrentando la furia social por decisiones que no les corresponden. Ahí está la tragedia: el Estado falla arriba, pero quien paga abajo es el técnico que sube al poste. La raíz del problema apunta a una etapa donde la inversión y el mantenimiento dejaron de ser prioridad*

 

*El periodo de Manuel Bartlett Díaz queda marcado, en este relato, como un punto de quiebre: menos renovación, más presión sobre una infraestructura envejecida. El resultado es el que hoy se padece: una red que ya no resiste el crecimiento ni el calor. Y el calor no es menor. Tabasco entra en su temporada más crítica: mayo a septiembre*

 

*Temperaturas altas, humedad sofocante, proliferación de mosquitos, alimentos en riesgo, enfermos vulnerables. La electricidad deja de ser comodidad y se convierte en necesidad vital. Quitarla por horas no sólo incomoda: genera ira y resentimiento que pone en riesgo a los empleados. Por eso la molestia social está al borde del estallido. No es capricho. Es acumulación. Si algo queda claro es esto: cuando una empresa estratégica deja de invertir, el tiempo no la perdona y la gente tampoco*

 

*Aquí ya no estamos solo frente a un problema técnico, sino ante un conflicto de legitimidad. Cuando al mal servicio se le suma inexplicables cobros retroactivos inesperado —de 60 o 70 mil pesos por un supuesto “diablito” detectado disque 7 años antes: el usuario deja de ver a la Comisión Federal de Electricidad como proveedor y empieza a verla como una autoridad que sanciona sin legitimidad*

 

*El punto delicado no es únicamente el monto, sino la forma. Cobros por consumos “irregulares” de hace siete años, sin notificación oportuna, sin evidencia clara para el usuario y sin un proceso transparente, rompen la confianza básica*

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*Aun si existiera una anomalía real, el tiempo transcurrido vuelve cuestionable la proporcionalidad del castigo. En términos prácticos, el ciudadano percibe que se le está cobrando algo que nunca pudo defender en su momento. Y ahí entra otro actor que agrava la percepción: los mafiosos y cómplices de la Procuraduría Federal del Consumidor*

 

*Cuando el usuario siente que la instancia que debería equilibrar la relación termina validando de forma automática la posición de la empresa, el sistema completo pierde credibilidad. No se trata solo de legalidad, sino de justicia percibida. CFE requiere inversión y mantenimiento*

 

*SEPTIMO SELLO*

*El resultado de lo que viene en CFE es predecible: una sociedad irritada, que ya venía golpeada por apagones prolongados, calor extremo y deficiencias operativas, encuentra -además-, en los recibos de energía eléctrica cobros excesivos que son el detonante emocional. Porque una cosa es tolerar fallas del sistema y otra muy distinta es sentirse perseguido o abusado por ese mismo sistema*

 

*Ahora bien, también conviene poner un matiz importante: no todo reclamo de irregularidad es falso. El problema es que, en contextos de debilidad institucional, incluso los casos legítimos se gestionan mal. Sin protocolos claros, sin comunicación efectiva y sin sensibilidad social, lo que podría resolverse administrativamente se convierte en conflicto social*

 

*SEPTIMA TROMPETA*

*Y en medio de todo, otra vez, quedan los trabajadores: sin materiales para atender las quejas y reparar las fallas, sin herramientas suficientes y ahora también enfrentando reclamos por decisiones que no diseñaron. Es una ecuación desgastante. Lo sensato en este momento no es escalar el conflicto, sino corregir el rumbo en tres frentes muy concretos: Transparencia técnica: explicar con evidencia clara cualquier cobro retroactivo, con posibilidad real de defensa para el usuario*

 

*SEPTIMA COPA*

*Criterio de proporcionalidad: no es lo mismo un ajuste reciente que uno inexplicable de hace siete años. Mediación efectiva: que instancias como la Procuraduría Federal del Consumidor actúen como árbitro, no como validadores automáticos. Porque si no se corrige esto, el problema eléctrico va a dejar de ser sólo un tema de infraestructura y se va a convertir en un problema de gobernabilidad social. Y ese ya es otro nivel de crisis*

Alfredo A. Calderón


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