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Los genes de la traición (2)

Los genes de la traición (2)

Erwin Macario

Con ADN de ingratitud, deslealtad y traiciones, en una caminata de Javier May en la colonia Las Gaviotas, previa a su candidatura a gobernador, se le hizo aparecido Jesús Alí de la Torre, beneficiado por Adán Augusto López Hernández como delegado del Infonavit. Quizá, como otros, no traicionó al ahora enemigo de Tabasco, pero salvó su pellejo gracias a May Rodríguez.

Era, al igual que otros, un desprestigio para el gobierno morenista, advirtió la prensa. Su renuncia, a principios de marzo, a ser empleado de Pepín López Obrador y antier a ser miembro de Morena, con acusaciones que pretenden dañar principalmente a Javier May, confirma la cadena de traiciones que coronan su cuello candidato a la picota penal por secuestro, despojo y robo al erario.

En la entrega de ayer dimos nombres de políticos traicionados por el hijo del cocinero de la Quinta: Arturo Núñez Jiménez, en el IFE (hoy INE); Humberto Mayans, Andrés Granier, Luis Felipe Graham y Benito Neme, cuando les arrebató la candidatura a la sucesión por el PRI para perder ante Arturo Núñez.

El colega Mario Gómez nos recuerda que la primer mano que mordió fue la de un hijo del periodista Pedro César Ocampo Ramírez —del que fue cargamaleta—, quien lo salvó en el Instituto de Cultura después de la traición a Salvador Neme y la llegada de Manuel Gurría.

Mayans, en contra de Granier que quería a Escayola o a José Carlos Ocaña Becerra como candidato, lo hace alcalde de Centro y lo traiciona. También comete canallada contra Benito Neme que lo hace candidato a gobernador en 2012, en una trama de novela política que un día de estos les contaré, porque Mayans no lo cuenta en sus Antimemorias.

Sobre la traición al hijo de Chavo Neme puede contarles el actual rector de la UJAT, Guillermo Narváez Osorio, operador entonces, con Same Yabur Elías, de Benito Neme, a quienes Alí desconoció desde que arrancó su frustrada campaña a la gubernatura, con la soberbia que mantiene.

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Enfermo de codicia, de nada le sirvieron los 1,200 millones de pesos, iniciales, y los 250 millones que le entregaron tres días antes de su cierre de campaña a la gubernatura. Se guardó mucho. Por eso hizo perder al PRI. Parte de su fortuna le viene de ahí, con lo que los 50 millones del préstamo cuando era alcalde, es pecata minuta, aunque pendiente.

Erwin Macario


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