¿Hubo una ruptura en el círculo de Maduro? Nuevas versiones sobre el papel de Delcy Rodríguez
Una serie de revelaciones publicadas por el diario británico The Guardian plantea un escenario inesperado en los días previos a la captura de Nicolás Maduro. De acuerdo con cuatro fuentes citadas por el medio, Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Venezuela, habría garantizado al Gobierno de Estados Unidos su disposición a cooperar una vez que el mandatario fuera apartado del poder.
Aunque ni Delcy ni su hermano Jorge Rodríguez participaron directamente en la operación de captura ejecutada por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, ambos habrían transmitido, mediante intermediarios, su compromiso de colaboración para el día siguiente.
Juramentación exprés tras la captura
Dos días después del arresto de Maduro, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada de Venezuela. La rapidez de la transición alimentó las sospechas sobre un posible entendimiento previo entre sectores del chavismo y Washington.
Según las fuentes citadas, representantes del Gobierno de Catar habrían actuado como mediadores en los contactos sostenidos entre los Rodríguez y funcionarios estadounidenses.
Negociaciones discretas desde el otoño
Los acercamientos no fueron improvisados. The Guardian señala que los contactos se iniciaron meses antes, durante el otoño, y se intensificaron tras una llamada telefónica entre Donald Trump y Nicolás Maduro en noviembre, que no logró convencer al mandatario venezolano de abandonar el poder.
En diciembre, ante el agravamiento de la crisis, Delcy Rodríguez habría asegurado a uno de sus interlocutores que “colaboraría con el resultado que se presente”, frase que sugiere una apertura a distintos escenarios políticos.

Rubio y la apuesta por una transición sin caos
El secretario de Estado, Marco Rubio, inicialmente se mostró reacio a confiar en los Rodríguez. Sin embargo, con el paso de las semanas, su postura cambió. De acuerdo con el diario, Rubio concluyó que ellos podían representar “la alternativa menos mala” para facilitar una transición relativamente ordenada y evitar un colapso institucional.
Esta percepción se vio reforzada por reportes previos del Miami Herald. En octubre había publicado que Delcy conspiraba, de manera activa o pasiva, para acelerar la caída de Maduro motivada por ambiciones personales. Aunque ella lo negó públicamente, su reacción habría sido interpretada como una señal de ambigüedad útil para futuras negociaciones.
Perfil personal y vínculos estratégicos
El reportaje también destaca rasgos personales que habrían favorecido su acercamiento a actores internacionales. Delcy Rodríguez es descrita como una figura carismática, aficionada al ping-pong —con entrenador propio—, al champán y a desafiar a líderes extranjeros en distintos juegos, cualidades que, según el diario, le habrían ayudado a tejer relaciones.
Un elemento adicional fue su vínculo fluido con el sector petrolero estadounidense. Fuentes citadas afirman que ella dejó entrever en distintos círculos que podía convertirse en una interlocutora confiable para una nueva etapa de relaciones bilaterales.
Incertidumbre sobre una posible traición
Las revelaciones reabren el debate sobre si Delcy Rodríguez actuó como aliada encubierta de Washington o simplemente maniobró para asegurar su supervivencia política. Por ahora, ni ella ni su entorno han confirmado ni desmentido los señalamientos.
Lo cierto es que, de confirmarse, estos contactos marcarían uno de los episodios más delicados y silenciosos de la transición venezolana reciente.
