Canadá apoya a Groenlandia y Dinamarca ante las presiones de Trump
La Chispa te informa que Canadá apoya a Groenlandia y Dinamarca frente a las tensiones con Trump. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, expresó el martes 20 de Enero su firme respaldo a ambas naciones y su oposición directa a los aranceles propuestos por Estados Unidos, en un contexto donde el equilibrio geopolítico del Ártico se vuelve cada vez más delicado.
Declaraciones clave desde Davos
Durante la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, Carney dijo: “Estamos firmemente con Groenlandia y Dinamarca y apoyamos plenamente su derecho exclusivo a determinar el futuro de Groenlandia”. Estas palabras refuerzan cómo Canadá apoya a Groenlandia y Dinamarca no solo desde lo diplomático, sino también desde una visión estratégica de largo plazo centrada en la soberanía y la estabilidad regional.
Aranceles y seguridad en el Ártico
Carney señaló que Canadá se opone con firmeza a los aranceles en relación con Groenlandia y exhortó a entablar “conversaciones específicas para alcanzar nuestros objetivos compartidos de seguridad y prosperidad en el Ártico”. En los párrafos de mayor profundidad analítica, Canadá apoya a Groenlandia y Dinamarca como parte de un bloque que busca proteger rutas marítimas, recursos naturales y cooperación científica en una región cada vez más disputada.

Instituciones multilaterales bajo amenaza
Refiriéndose a las medidas de Estados Unidos para usar la integración económica como arma, el primer ministro dijo que las instituciones multilaterales, incluyendo a Naciones Unidas y la Conferencia de las Partes (COP), “están siendo amenazadas”. Este punto amplía el debate y añade contenido de valor, ya que muestra cómo Canadá apoya a Groenlandia y Dinamarca dentro de una defensa más amplia del orden internacional y las reglas compartidas.
Reacciones europeas y postura de Trump
La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer aranceles a ocho países europeos en un esfuerzo por impulsar su ambición para “hacerse cargo” de Groenlandia, lo cual generó una reacción negativa en las naciones europeas y fortaleció alianzas estratégicas alternativas.
