Reprobado Madrigal Leyva
“Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno” “2ª de Tesalonicenses 3:11”*
*Hay frases que funcionan como sentencia bíblica. No porque estén en las Escrituras, sino porque describen con crudeza el juicio final de una época: “Cuando el pastor abandona el rebaño para ir tras su ambición, los lobos se quedan con las ovejas”. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en el Hospital Regional de Alta Especialidad “Juan Graham Casasús”*
*Carlos Madrigal Leyva, de hobby: doctor. Director del hospital insignia del estado, parece haber cambiado el juramento hipocrático por el juramento electoral. Tal parece que su prioridad no es la vida de los pacientes, sino la existencia de su candidatura. Y cuando el director está más preocupado por la boleta que por la camilla, el hospital deja de ser refugio y se convierte en antesala del abandono*
*Rafael Acosta León, dirigente del PRD Tabasco, no hizo una denuncia menor. Puso el dedo en una llaga que sangra todos los días. La crisis de salud del Juan Graham no es un discurso opositor, es una dolorosa y lamentable experiencia, cotidiana para miles de tabasqueños que peregrinan entre ventanillas, pasillos y excusas. La inocultable realidad no admite rendijas: falta de medicamentos, saturación de servicios, pacientes sin atención, familiares que mendigan apoyo económico para comprar lo que el sistema debería garantizar*
*Esa es la realidad que la indiferencia y apatía de Madrigal Leyva soslaya y pretende maquillar. El Hospital Juan Graham, orgullo total en tiempos del COVID-19, hoy es vergüenza en la práctica, hoy se levanta como el símbolo más cruel de la tragedia que a diario viven los más vulnerables. No hay acelerador lineal para pacientes con cáncer. No hay equipo suficiente. No hay capacidad resolutiva. Y lo que hay, se administra con una lógica burocrática que deshumaniza*
*Enfermos oncológicos sin importar su gravedad enviados a Chetumal como si fueran paquetes de DHL, los otros son rezagados a esperar turno entre la desesperación, el desgaste físico y el imparable avance hacia la muerte. Apenas tres o cinco pacientes por envío, como si la vida se pudiera racionar por cuotas administrativas. El resto de enfermos de cáncer: a esperar. A resistir. A resignarse. Eso no es política pública. Eso es negligencia institucional: abandonados a su suerte por el director del Hospital*
*Esa actitud tan cruel e inclemente del Dr. Madrigal pega en la frente a los esfuerzos que a diario realiza el delegado estatal del IMSS-BIENESTAR Emanuel Pérez Lanz por atender al mayor número de pacientes ¿Para qué ocupa un cargo que demanda humanidad y calidez cuando Madrigal Leyva está más ocupado en construir su futuro electoral que en salvar el presente de miles de tabasqueños enfermos?*
*Dramático y trágico es que, en medio de esta incansable batalla de todas las autoridades por mejorar el sector salud, enajenado en sus propios anhelos políticos el director del hospital levante la mano para ser candidato. Como si la ambulancia fuera trampolín. Como si el sufrimiento fuera plataforma. Como si la enfermedad ajena fuera escalera para su ambición personal. Eso no es sólo irresponsabilidad, es una falta legal y negligencia moral*
*Dimensionemos y aterricemos la realidad: quien no puede gobernar un hospital, difícilmente podrá gobernar un municipio, un distrito o cualquier espacio de poder, insensible el Dr. Madrigal carece de toda vocación de servicio. La falta de ánimo y humanidad de Madrigal Leyva entrega en “bandeja de plata” los elementos de juicio al perredista Acosta León, quien envalentonado advierte que no se quedarán callados*
*Y se entiende, para Acosta León, son “pepitas de oro” como dirigente opositor, él está en su papel: toda desidia del oficialismo para él es negligencia criminal; su postura, el silencio en tiempos de injusticia no es neutralidad, es complicidad. Por ello, anuncia vigilancia, denuncia, monitoreo permanente de cada anomalía y cada violación a la ley electoral. Y esa advertencia no es retórica. Es un recordatorio de que la política no puede seguir usando la tragedia social como trampolín*
*En el análisis serio: el problema no es sólo la indolencia laboral de Carlos Madrigal Leyva, es el golpeteo que genera en contra de Javier May y su gobierno. Urge un manotazo de autoridad del Ejecutivo Estatal si el mal ejemplo cunde, pronto tendrá un gabinete entero en modo campaña mientras el seguirá luchando en modo emergencia porque él recibe a diario las demandas sociales en sus giras de territorio*
*En el Juan Graham mientras su director sueña con la alcaldía, el hospital a su cargo se desmorona. Un médico de medio pelo que calcula encuestas mientras los pacientes calculan si les alcanzará para el medicamento. Un médico que sueña gobernar el municipio de Nacajuca mientras con dejadez administra la dirección del Hospital Juan Graham*
*En la historia moderna no se recuerda que el Juan Graham estuviera tan deficientemente administrado, con tanta indiferencia de escritorio. No con trompetas apocalípticas, sino con expedientes sin resolver y pasillos saturados. La historia no absuelve a los que usaron el dolor como escalera. Y el pueblo no olvida a quienes cambiaron la vida de sus pacientes por su enajenación política por ser alcalde de Nacajuca. Ni el trabajo ni los números le alcanzan al director del Juan Graham en sus aspiraciones, la realidad es inobjetable: reprobado, Madrigal Leyva*
*SEPTIMO SELLO*
*Poco a poco se va configurando un escenario que permite entender con mayor claridad el trasfondo del conflicto entre la magistrada Margarita Concepción Espinosa Armengol y el presidente del Tribunal Electoral de Tabasco, Oswald Lara Borges. Lo que en un inicio se presentó como una disputa interna por presunta violencia política en razón de género, hoy parece inscribirse en un contexto más amplio de fiscalización, presiones institucionales y eventuales responsabilidades administrativas*
*La investigación que realiza el Órgano Superior de Fiscalización del Estado (OSFE) sobre el presunto mal ejercicio de 34 millones de pesos durante la gestión de Espinosa Armengol como presidenta del Tribunal introduce un elemento estructural que permite reinterpretar su ofensiva política y mediática. En términos políticos, no es casual que la denuncia por presunta violencia de género emerja justo cuando el proceso de fiscalización avanza y exige explicaciones claras, técnicas y documentadas sobre el uso de recursos públicos*
*SEPTIMA TROMPETA*
*La referencia a su cercanía con el ex secretario de Gobernación y actual senador Adán Augusto López Hernández no es menor. En la lógica del poder, los liderazgos que se forman bajo esquemas de opacidad tienden a reproducir patrones de control, protección y resistencia a la supervisión. La embestida contra Oswald Lara Borges puede leerse, así, como un intento de conservar espacios de influencia dentro del Tribunal y, al mismo tiempo, ganar margen de maniobra frente a un expediente que amenaza con escalar a responsabilidades administrativas y, eventualmente, penales*
*El hecho de que la magistrada no acudiera personalmente a la comparecencia ante el OSFE el 13 de enero, delegando la representación en su abogado y en su esposo, refuerza la percepción de una estrategia defensiva orientada a dilatar, fragmentar y politizar un procedimiento que, por su naturaleza, debería resolverse con datos, comprobantes y explicaciones técnicas, no con narrativas de victimización*
*SEPTIMA COPA*
*La eventual resolución de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación será un punto de inflexión. Si se confirma que la denuncia carece de sustento y que responde a una lógica de contención frente al proceso del OSFE, el mensaje institucional será claro: la rendición de cuentas no puede ser neutralizada mediante litigios estratégicos ni discursos de victimización*
*Políticamente, el caso revela un problema mayor. En Tabasco, como en muchas entidades, la disputa por el control de los órganos electorales no se explica solo por criterios jurídicos, sino por la administración de recursos, redes de protección y equilibrios de poder heredados. La “embestida” de Espinosa Armengol no es un accidente, sino el síntoma de un sistema que empieza a reaccionar cuando la opacidad deja de ser tolerada*
*En suma, más que un pleito entre magistrados, estamos ante un episodio de transición entre dos lógicas de poder. Una, basada en la discrecionalidad y la protección política. La otra, todavía frágil, pero en construcción, basada en la fiscalización, la transparencia y la obligación de rendir cuentas. Y en esa transición, inevitablemente, aparecen las resistencias*
