Acosta León y el problema de su incongruencia
“No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro” “Levítico 19:11”
*En política, la credibilidad no se decreta ni se improvisa. Se construye a partir de trayectorias verificables, de conductas consistentes y, sobre todo, de la congruencia entre el discurso público y los antecedentes personales. La honestidad y la integridad no son valores accesorios para quien pretende erigirse en contrapeso del poder; son la condición mínima para ejercerlo con legitimidad*
*Sin ellas, cualquier llamado a la transparencia, rendición de cuentas o erigir proyectos de rescate a Tabasco pierde fuerza y se convierte en retórica vacía. Bajo esta lógica, resulta inevitable analizar con detenimiento la postura asumida por Rafael Acosta León, dirigente del llamado nuevo PRD en Tabasco, quien ha levantado la voz para cuestionar al gobierno en turno*
*El problema no radica en el derecho a criticar, que es legítimo en cualquier democracia, sino en la fragilidad moral desde la cual se emite esa crítica, considerando los señalamientos pendientes derivados de su propia gestión pública. Acosta León amaga con presentar el “proyecto alternativo” del PRD y la propia sociedad se pregunta ¿Cómo rescatar Tabasco con las manos manchadas?*
*Hay anuncios que nacen muertos. No porque la idea de fondo sea inútil, sino porque quien la pronuncia carece del peso moral para sostenerla. El reciente anuncio de Rafael Acosta León, dirigente del PRD Tabasco, sobre la presentación de un “Proyecto Alternativo para el Rescate de Tabasco” entra de lleno en esa categoría: un discurso grandilocuente, lleno de lugares comunes, pronunciado desde una tribuna carente de autoridad ética*
*Hablar de “rescatar” a Tabasco implica, por definición, aceptar que el estado está hundido. Y si el estado está hundido, conviene preguntar quiénes empujaron la nave hacia el fondo. Porque la política tabasqueña no es una página en blanco, es un expediente grueso, con sellos, firmas y observaciones no solventadas. Y dentro de ese expediente aparece, con tinta oscura, el nombre de Rafael Acosta León*
*El dirigente del nuevo PRD promete propuestas en salud, seguridad, empleo, incentivos fiscales, precios de garantía al campo, ganadería y pesca. La lista es atractiva, casi conmovedora, si no fuera porque esas mismas áreas fueron administradas en su momento por él mismo con resultados cuestionables cuando él tuvo responsabilidades públicas. El problema no es que proponga; el problema es que propone como si no existiera memoria institucional ni archivos de fiscalización*
*Hablar de reactivar el sector productivo cuando se tienen pendientes por aclarar más de 85 millones de pesos del erario público no es audacia política, es cinismo estructural. Porque antes de hablar de incentivos fiscales, habría que explicar en qué cuenta bancaria quedaron los recursos observados. Antes de hablar de rescate económico, habría que rescatar la credibilidad perdida en las cuentas públicas*
*El anuncio del proyecto alternativo también revive viejas fórmulas recicladas. Se menciona con nostalgia la idea de los centros integradores de Enrique González Pedrero, un modelo pensado para otro tiempo, otro contexto demográfico y otra estructura administrativa. Presentarlo hoy como novedad es como desempolvar un plano viejo y venderlo como arquitectura de vanguardia. No es innovación; es arqueología política*
*Más grave aún es la intención explícita de utilizar ese proyecto como plataforma electoral si el gobierno del estado no adopta las propuestas. Es decir, no se trata de un ejercicio genuino de colaboración institucional, sino de una estrategia política camuflada de buena voluntad. El mensaje es claro: si no nos hacen caso, lo convertimos en bandera electoral. La “contribución” tiene fecha de caducidad y cálculo electoral incorporado*
*El PRD Tabasco dice querer ayudar al gobierno de Morena, pero al mismo tiempo se prepara para capitalizar políticamente el rechazo a sus propuestas. Es una oposición que no busca corregir, sino posicionarse. No busca resolver, sino acumular discurso. Y eso, va de la mano en mentes fuera de equilibrios que en todos los rubros ven un estado con carencias y urgencias sociales; tal “rescate”, raya en la irresponsabilidad*
*La promesa de libertad interna, de permitir que militantes y simpatizantes decidan “como ciudadanos”, suena hueca cuando el liderazgo del partido está marcado por señalamientos de corrupción no resueltos. No hay libertad política posible sin transparencia financiera. No hay democracia interna creíble cuando el dirigente no ha saldado cuentas con la legalidad ni ha presentado documentos oficiales del OSFE que limpien su manchada administración*
*Ubiquemos: Tabasco no necesita proyectos alternativos redactados desde la incongruencia. Necesita diagnósticos honestos, autocrítica real y liderazgos que no arrastren sombras administrativas. El verdadero rescate no comienza con ruedas de prensa ni con discursos reciclados, sino con la rendición de cuentas pendiente. Porque en política, como en los textos proféticos, el juicio no empieza afuera, sino dentro*
*Y mientras Rafael Acosta León no enfrente con claridad su pasado administrativo, cualquier “proyecto de rescate” que encabece será visto no como una tabla de salvación, sino como un intento desesperado de lavar culpas con papel membretado. El descrédito político del dirigente del nuevo PRD no llegó con estruendo inmediato. Llegó cuando la sociedad dejó de creer en las banderas que esgrime. Y en Tabasco, la paciencia con los discursos sin autoridad moral ya está peligrosamente agotada. La historia no miente y el principal enemigo que enfrenta Rafael Acosta es su problema de incongruencia*
*SEPTIMO SELLO*
*Entendamos: el anuncio de la toma de protesta de comités de base confirma el verdadero objetivo del evento del señor Acosta León, tratando a la sociedad de Tabasco “como él que le da una paleta a un niño”: no es el rescate de Tabasco. Es la reactivación de una estructura partidista debilitada, con miras a presidencias municipales y diputaciones. El proyecto no antecede a la ambición electoral; la acompaña como coartada*
*SEPTIMA TROMPETA*
*Pero el problema de fondo no es ideológico ni programático. Es moral. ¿Con qué autoridad habla de incentivos fiscales quien no ha aclarado el destino de decenas de millones de pesos del erario? ¿Cómo propone transparencia quien nunca rindió cuentas completas? ¿Cómo promete rescatar al pueblo quien no ha explicado en qué cuenta bancaria terminó el dinero público observado durante su administración? Ni tampoco ha exigido cuentas claras a Ana castellanos por el saqueo y la depredación cometida contra las arcas públicas de Paraíso*
*En el lenguaje bíblico que tanto incomoda a la política moderna, esto tiene un nombre claro: hipocresía. No como insulto, sino como diagnóstico. El PRD Tabasco intenta vender esperanza con manos manchadas de pasado no resuelto. Y la sociedad tabasqueña ya aprendió, a golpes, que los discursos no pagan hospitales, no garantizan seguridad y no rescatan economías*
*SEPTIMA COPA*
*Un proyecto alternativo sin credibilidad no es alternativa. Es propaganda. Y un partido que pretende resurgir sin limpiar su historia está condenado a cargar su propio lastre. Antes de hablar de rescatar a Tabasco, el PRD tendría que rescatarse de sí mismo. Y Rafael Acosta León, antes de presentarse como arquitecto del futuro, tendría que rendir cuentas claras sobre el pasado que lo persigue como sombra. Porque en política, como en los textos antiguos, nadie edifica sobre cimientos podridos sin que la casa termine cayendo. Y aquí, los cimientos huelen demasiado*
