Soplan vientos de cambio en la seguridad social

Alfredo A. Calderón

“El que sigue la justicia y la misericordia hallará la vida, la justicia y la honra” Proverbios 21:21”

*El inicio formal de operaciones de la Policía Metropolitana en Tabasco representa un movimiento relevante dentro de la estrategia de seguridad pública del Gobierno del Estado, particularmente en la zona conurbada de Centro y Nacajuca, donde el crecimiento urbano, la movilidad diaria y la concentración de actividades económicas han incrementado de manera sostenida las exigencias en materia de orden y prevención del delito*

 

*Dimensionemos: la incorporación de 150 nuevos elementos egresados de la Academia de Policía del Estado de Tabasco (APET) no es un dato menor. En términos políticos y administrativos, el gobernador Javier May envía una señal clara de intención: comenzar la depuración de la corporación de raíz, fortaleciendo la capacidad operativa del Estado sin improvisaciones, apostando por cuadros nuevos formados bajo un mismo modelo institucional*

 

*Policías recién egresados sin las contaminaciones de quienes durante años aprendieron todo tipo de mañas ajenas a la integridad policial, cuadros con capacitación homogénea y bajo criterios que, en el discurso oficial, privilegian la legalidad, los derechos humanos y la proximidad social. May Rodríguez busca acabar de tajo con señalamientos ciudadanos de violaciones sistemáticas del estado de derecho por parte de policías extorsionadores que recurren a todo tipo de abusos*

 

*Ubiquemos: desde la narrativa del gobernador Javier May Rodríguez, la Policía Metropolitana ha sido concebida como una respuesta directa a los retos de seguridad derivados del dinamismo poblacional. Centro no solo es la capital administrativa del estado; es también el principal nodo de servicios, comercio y tránsito humano. La presión cotidiana sobre la seguridad pública exige cuerpos policiales con mayor capacidad de reacción, pero también con habilidades de respeto, mediación y atención ciudadana*

 

*El gobernador se apegó a lo dictaminado en “el librito”: no se pueden tener resultados diferentes con las mismas recetas e ingredientes. La sociedad demanda paz y tranquilidad y es el tiempo de tener una policía que comience su carrera de cero, especialmente en zonas donde la conflictividad no siempre es de alto impacto criminal, sino de fricciones sociales, faltas administrativas y problemas de convivencia*

 

*En ese sentido, el énfasis en la capacitación en derechos humanos, mediación comunitaria y uso responsable de la fuerza apunta a un modelo policial que busca diferenciarse del esquema tradicional reactivo. Basta ya de estudiantes universitarios asesinados impunemente al que se le siembran armas y se crea una novela de narco para justificar lo injustificable. Políticamente, esta apuesta del gobernador Javier May intenta responder a una demanda social persistente: seguridad sin abusos, presencia sin represión y autoridad sin arbitrariedad*

 

*El reto, como siempre -y May Rodríguez lo sabe perfectamente-, no está en el diseño ni en los módulos académicos, sino en la aplicación cotidiana de estos principios en el territorio. La coordinación anunciada entre la Policía Metropolitana y otras instancias de seguridad estatales y municipales es otro punto clave: don Serafín debe amarrar “sus perros dedicados a la extorsión”. Estamos en un contexto donde la fragmentación institucional suele generar duplicidades, vacíos operativos o disputas de competencia*

 

*Se entiende que la eficacia de esta nueva corporación dependerá de: resguardar la integridad adquirida en las aulas, recordando que “la ropa limpia no necesita jabón”; de allí, la importancia de su integración real al sistema de seguridad y no de su operación aislada. La zona conurbada de Centro y Nacajuca requiere respuestas rápidas y articuladas, particularmente ante emergencias, delitos patrimoniales y situaciones de orden público que trascienden los límites municipales*

 

*Desde una lectura política más amplia, la creación de esta corporación también cumple una función simbólica. Refuerza la imagen de un gobierno que actúa, que cumple compromisos y que busca dejar huella en uno de los temas más sensibles para la ciudadanía. La seguridad es, por definición, un terreno donde los resultados se miden más por percepciones que por boletines, y donde cualquier error se magnifica*

 

*Por ello, el despliegue inicial de la Policía Metropolitana estará bajo escrutinio constante, tanto de la opinión pública como de los actores políticos locales de oposición. El proceso riguroso de selección y evaluación de los elementos, destacado por la SSPC y la APET, intenta blindar a la nueva corporación frente a cuestionamientos habituales relacionados con infiltración, corrupción o falta de preparación*

 

*Sin embargo, este rigor deberá sostenerse en el tiempo, no sólo en el ingreso, sino en la supervisión, la evaluación de desempeño y la disciplina interna. De lo contrario, el capital político inicial puede diluirse rápidamente. En conclusión, la Policía Metropolitana de Centro nace con una carga significativa de expectativas institucionales y sociales. Su éxito dependerá de tres factores centrales.

 

*La coherencia entre formación y práctica, la coordinación efectiva con el resto del aparato de seguridad y la capacidad del gobierno estatal para sostener el proyecto más allá del anuncio y el arranque operativo. En un entorno urbano complejo, la seguridad no se decreta; se construye día a día, y este nuevo cuerpo policial será medido precisamente por su capacidad de hacerlo con resultados visibles y sostenidos*

 

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*La iniciativa a ojos de la sociedad es buena, la respuesta del gobernador aterriza otro de sus objetivos a favor de la seguridad y la paz de los tabasqueños. La tarea no es fácil ni los resultados inmediatos porque han sido muchos años donde dentro de la corporación la extorsión era parte de sus genes y naturaleza perversa. Soplan vientos de cambio en la seguridad social*

 

*SEPTIMO SELLO*

*La narrativa de “cercanía territorial” del Magistrado Presidente Carlos Efraín Reséndez no es casual, cómo todo político que respira, aspira. Y responde de una manera congruente, trabajando a lado del gobernador May Rodríguez, visitando al mismo tiempo los juzgados bajo su jurisdicción en atención a una demanda histórica de los propios trabajadores judiciales y de los usuarios del sistema de justicia, particularmente en regiones fuera de la capital del estado*

 

*Comalcalco, como cabecera regional, concentra una carga importante de asuntos civiles y penales que impactan directamente en la vida cotidiana de la población. La visita del titular del TSJ busca, en ese sentido, reconocer esa carga y visibilizar el trabajo que se realiza lejos de los reflectores centrales. El énfasis del magistrado en el capital humano como eje del Poder Judicial tiene una lectura política relevante. Lecturas poco conocidas, según comentarios de comederos políticos: el magistrado presidente no tiene quien le escriba*

 

*SEPTIMA TROMPETA*

*Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, este tipo de acciones de Reséndez Bocanegra le contribuyen a posicionarse políticamente como un actor activo, cercano y consciente de las realidades locales del Poder Judicial y al sentir ciudadano, pues le permite ver cara a cara las demandas en el vertedero social del territorio. En un escenario donde la legitimidad de las instituciones se construye tanto con resultados como con presencia, la cercanía territorial se convierte en una herramienta de gobernanza judicial*

 

*SEPTIMA COPA*

*De último minuto: el miércoles 7 de enero entre las 3 y cuatro de la tarde en la Parroquia San Juan Bautista del Fraccionamiento Plaza Villahermosa hubo un aberrante ataque sexual, el delito de violación y lesiones a una feligresa quién se encuentra internada por la agresión sufrida a manos de un depravado sexual que no respeto que la dama estaba en adoración en lo que llaman el Santísimo*

 

*En ese lugar existe una cámara de vigilancia en una esquina, sólo que por boca del párroco aseguró que no estaba funcionando. Extrañamente nadie escuchó nada porque el sacerdote de nombre Gaspar Baeza Vázquez no tiene vigilancia a pesar de ser una parroquia donde asisten cientos de personas entre semana y se duplica en los fines de semana ¿Qué pensará el Obispo que haya este tipo de abusos e impunidad dentro de la iglesia? Esta flagrante violación reclama espacio, sin duda el lunes regresamos con el tema*

Alfredo A. Calderón


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